¿Y si la Palabra de Dios se prohibiera en Latinoamérica?

¿Y si la Palabra de Dios se prohibiera en Latinoamérica?

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Voluntarios de la Universal

En los últimos días ha circulado por internet un video de chinos recibiendo, por primera vez, una Biblia y fueron muchos los cristianos que reflexionaron sobre la preciosidad de la Palabra de Dios. Con ansiedad, rasgaron el embalaje, la besaron y la apretaron contra su pecho, gestos que demuestran el respeto y la felicidad (vea el video al final de esta nota).

En países occidentales, por ejemplo, el acceso al Texto Sagrado es algo normal. Usted puede encontrarlos en librerías, iglesias e, incluso, supermercados. También existe la opción de bajar el archivo de la Biblia Sagrada y llevarla donde quisieran, mediante dispositivos móviles, como celular y notebook. Tanta comodidad hace que muchos no valoren la Palabra de Dios de la forma mostrada por el propio Señor Jesús:

Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; Juan 5:39

Calle de Hong Kong

China es un país marcado por contrastes. Mientras el liberalismo económico es predicado a los cuatro vientos como forma de desarrollo, se controlan la libertad religiosa y la política. Aunque la Constitución afirme que los ciudadanos chinos “gozan de libertad de credos”, en la práctica, las organizaciones públicas de todo tipo de religión están prohibidas. Los cristianos, por ejemplo, no pueden reunirse en templos no registrados.

Sin embargo, tales exigencias no le impidieron a la Iglesia Universal hacer lo que más sabe: ganar almas para el Reino de Dios. Desde el 2004 en el país comunista, además del templo localizado en Hong Kong, hay también trabajos especiales en algunas islas, como Macau, y en grandes ciudades, como Shenzhen, Guanzhou, Shatin y South Horizon.

Los voluntarios le dicen “no al bullying”

“Tenemos una iglesia con cerca de 800 miembros. Contamos también con voluntarios que visitan hospitales y distribuyen alimentos a los necesitados. Semejante a Latinoamérica, grupos como la Fuerza Joven y la EBI realizan campañas contra el bullying, y ofrecemos clases de inglés para quien quiere aprender la lengua”, explica el pastor Tak Chi Wu, de 45 años.

Día de la consagración del pastor Tak y su esposa Aida

Fue consagrado a pastor, el pasado 1º de mayo, por el obispo Wladimir Nunes, responsable del trabajo de evangelización de Asia, junto al pastor de Wai Lun Pang, quien coordina la evangelización en Hong Kong. El pastor Tak está en la Iglesia Universal hace 15 años. De origen chino, se fue de su país en búsqueda de una solución para la sufrida vida que llevaba, pero al llegar a Brasil, su situación empeoró porque el problema no estaba en el lugar donde vivía, sino en su interior. “Yo era una persona negativa, depresiva e infiel a mi esposa. Por estar así, también fui traicionado. Eso me hizo pensar varias veces en el suicidio. Sin contar que tenía el vicio del cigarrillo, mal carácter, era deshonesto, un padre ausente, tenía malos ojos y era muy mentiroso”, recuerda.

Pero no importa la nacionalidad, la cultura o religión, cuando el Espíritu Santo actúa, no hay corazón de piedra que resista. Tak es ejemplo de eso. “Fui invitado por mi esposa para conocer la Iglesia Universal, en octubre de 1998. Con un año en la Iglesia, íbamos a evangelizar a las comunidades con nuestras pequeñas hijas. Nada nos paraba. Pasamos muchas luchas y dificultades para comprender la Palabra de Dios. Pero después de muchas campañas y sacrificios de fe, me quebranté delante de Dios. Vi que era un pecador y que necesitaba un Salvador.”

Su cambio y el de toda la familia, no era suficiente para el nuevo convertido. Él quería más. Y manó el llamado divino . “Fui levantado a obrero en 2010. Ya había conquistado muchas bendiciones, pero el amor por las almas habló más alto. El Señor Jesús dijo que predicara el evangelio por todo el mundo, no sólo en Brasil. La mies es grande, pero los trabajadores son pocos. Llamados para la obra en junio de 2012, llegamos en Hong Kong en julio del mismo año.”

Nueva unción

Pastor Tak evangelizando en las calles de Hong Kong

Para el pastor Tak, la consagración recibida representa más unción de parte de Dios en su vida, para anunciar a los más de 1,3 billón de habitantes chinos, que sólo el Señor Jesús puede salvarlos del infierno eterno.

Sin embargo, esta misión no es nada fácil. Aun siendo nativo, el pastor explica que la dificultad de comunicación debe ser vencida, debido a que existen más de 3 mil dialectos regionales, entre ellos, los más hablados son el mandarín – considerado el idioma oficial de la región de Pequín – el cantonés, sichuanés y hakka.

Superando desafíos

Lidiar con la herencia cultural y religiosa de esa población requiere también de mucha sabiduría, pues los ídolos de los antepasados chinos son objeto de culto y recordados a todo instante por las familias. “Ellos tienen una tradición milenaria, la cual se transmitió a través de varias generaciones. Actualmente, existe una resistencia al Evangelio en virtud de esa raíz religiosa. Pero, como ya fue determinado, las puertas del inferno no prevalecerán contra la Iglesia de Jesús, y el Evangelio está siendo aceptado. Y, día tras día, el pueblo se ha rendido al Señor Jesús.”

Templo de Hong Kong,  ubicado en un edificio

Hacer discípulos en un país donde las personas sólo piensan en trabajar es otro desafío de los voluntarios de la Iglesia Universal. Para eso, los obreros están siempre presentes en el templo de Hong Kong y en los núcleos, listos para recibir a quien llega, aconsejando, orando y dedicándose a los sufridos. Para los siervos de Dios en el país, las adversidades sirven como combustible para mantener la fe en alta y siempre en actividad.

“No actuamos por la emoción, usamos la fe inteligente, porque cuando se coloca la mano en el arado no se mira hacia atrás. Nuestro objetivo es tener un Templo de Salomón en cada país de Asia, para concluir el anuncio del Evangelio para toda la humanidad. Pues es solo eso lo que falta para el regreso del Señor Jesucristo”, concluyó el pastor Tak, anhelando cosas grandes para el pueblo chino.

Vea el video de un núcleo cristiano chino recibiendo Biblias: