Vidas transformadas en los institutos de menores de la provincia de Salta

Vidas transformadas en los institutos de menores de la provincia de Salta

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El trabajo que realiza el Socioeducativo en Argentina cada vez alcanza a más jóvenes privados de su libertad. En la provincia de Salta, los voluntarios ingresan todos los miércoles al Centro de Atención a Jóvenes en Conflicto con la Ley Penal Nº 1 de Salta para compartirles, a través de la Palabra de Dios, historias de superación, entre otras actividades.

Desde el inicio de esta tarea, muchas vidas fueron cambiadas, como la de Camilo, que aseguró: «Yo nunca creí en Dios, vivía mi vida solo por vivir, pero, desde que escuché la Palabra de Dios, a través del Socioeducativo, he llegado a comprender muchas cosas y quiero cambiar de vida”.

Para algunos jóvenes, la visita de los voluntarios es la única que reciben. Ese es el caso de Facundo. Al principio, su familia no podía ir a visitarlo, pero recibía la visita de los voluntarios que le hacía que se sintiera acompañado.

En tanto, desde la institución, resaltaron: “Es lindo ver cómo los chicos los esperan todos los miércoles, se levantan temprano y los esperan muy contentos”.

El trabajo del Socioeducativo en Salta no se limita a ir a las instituciones. Además, se realizan visitas a los seres queridos de los jóvenes para brindarles asistencia espiritual y física. También se levantan “Puntos de fe” en diferentes sitios de la ciudad, pero principalmente en los barrios más conflictivos, con la intención de dar a conocer el trabajo del Socioeducativo y, así, poder brindar ayuda también a los que están en libertad.

Leonel, uno de los internos, agradeció por la visita que recibió su mamá. “Después de eso, la relación con mi mamá ha cambiado, yo he vuelto a confiar más en Dios y, por primera vez, pude tener una Biblia en mis manos”, destacó.

Cada una de estas actividades son realizadas gracias a la ayuda de los voluntarios, que ven a cada joven como un alma que necesita ser rescatada.

“Ser voluntaria me hizo sentir útil en las manos de Dios. Mi condición física, estar en silla de ruedas, no me limita a salir, a visitar a los chicos en el instituto o a evangelizar en un barrio. Solo hay que tener la disposición de dejarse usar por Dios», comentó Griselda.

Si querés formar parte del Socioeducativo, buscá a los voluntarios en la Iglesia Universal más cercana a tu domicilio y sumate a esta gran labor.