¿Ve al mundo como Dios enseña?

¿Ve al mundo como Dios enseña?

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¿Está el vaso medio lleno o medio vacío? ¿Le pisaron el pie a propósito o fue solo un accidente? ¿Cómo ha visto usted los hechos? ¿Y cómo esos hechos han afectado a su espíritu?

La Biblia enseña que la forma en que las personas enfrentan los acontecimientos influye en sus comportamientos y reacciones, causando impacto en la Salvación de cada uno:

“La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?” Mateo 6:22-23

De acuerdo con el escritor y misionero David Higginbotham, que trabaja junto a la Universal hace 28 años, la interpretación que cada uno hace de aquello que sucede se convierte en su propia “verdad”, sobre la cual esa persona vivirá.

“Interpretar al mundo a la manera de Dios puede poner todo al revés”, explica el misionero. “Dios quiere que comencemos a interpretar al mundo a Su manera. Pero eso viene de una fe radical en Él, en Sus promesas, en Su carácter. El Espíritu de Dios crea una nueva interpretación. Antes que nada, nos interpretamos a nosotros mismos como fuertes y sin necesidad de la aprobación de nadie para ser felices.”

Sufrimiento innecesario

La joven Mafalda Duarte aprendió a ver al mundo como Dios enseña, pero antes de eso sufrió las opiniones ajenas. “Yo era una joven que sufría muchos complejos de inferioridad. Por tener exceso de peso, sufría bullying en la escuela. Ese comportamiento por parte de mis compañeros era todos los días, consecutivamente, creando en mí una indignación contra mí misma, llegando al punto de beber vinagre en ayuno, por la mañana, para adelgazar”, cuenta ella.

Ella creyó que la opinión de aquellas personas era verdad, y compró esa “verdad” para su vida, al precio de su felicidad. Ese entendimiento causó en ella un sufrimiento innecesario, ya que Dios enseña que la aprobación de los otros no es importante.

“Después de algunos años de sufrimiento, conocí la Fuerza Joven Universal (FJU), que no me excluyó debido a ser diferente físicamente. Me motivaron a invertir en mis talentos y a tener fuerza para ir adelante con mis objetivos, fuesen cuales fuesen”, recuerda Mafalda.

La fe aprendida en la Universal la hizo ver a los antiguos compañeros de escuela como ellos realmente eran: personas que desconocían la Palabra de Dios, que, para llenar el vacío que cargaban en sí mismos, humillaban a los otros.

Todo problema tiene solución

“Nosotros sabemos que reaccionar en el Espíritu puede cambiar el espíritu de ellos para mejor, entonces, dejamos nuestra forma de ser de lado para ser bondadosos sin esperar nada a cambio, o silenciosamente oramos contra los demonios que están atormentando la mente de esa persona en aquel momento”, explica David. “Nosotros impactamos sus vidas para lo mejor. Podemos no ver ningún cambio específico en la persona, pero el Espíritu de Dios en nosotros ve.”

El misionero explica que en todo momento Dios está mostrando que cada problema tiene solución y, por lo tanto, basta enfrentar la situación poniendo la fe en acción, la certeza de que es posible vencer el obstáculo, para que su espíritu no sea abatido por el mundo.

“Podemos salir de esa experiencia más fuertes, más bendecidos, e intactos de la negatividad que nuestras reacciones antiguas habrían creado. Y entonces nuestras reacciones pueden cambiar el curso de cómo las cosas sucedan en el futuro”, concluye David.

David Higginbotham es autor del libro “Creyentes Posesos: 12 Señales de Posesión u Opresión”.

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