¿Vale la pena seguir juntos?

¿Vale la pena seguir juntos?

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Una cosa es cierta, decir en el momento de la ceremonia que estará al lado de su compañero en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separe no es, nunca fue y nunca será suficiente para mantener una buena relación de pareja. La prueba es que muchos matrimonios ni siquiera llegan cerca de la página del felices por siempre que ambos idealizaron.

Cuando se habla de matrimonio, se piensa en una elección para toda la vida. Por eso, la etapa del noviazgo es tan importante, ya que es la ocasión propicia para que ambos se conozcan y estén seguros de lo que realmente quieren. Sin embargo, ¿cuántas mujeres en lugar de definir, prolongan una relación llena de dudas de lo que será en el futuro?

Elegir el soñado vestido de novia y caminar al son de la marcha nupcial es el deseo de muchas, pero ¿qué vendrá después? Eso no lo muestran los cuentos de hadas.

¿Qué es el noviazgo?

Para el presentador Renato Cardoso, “el noviazgo es un proceso de evaluación. Un momento para que las personas se evalúen con el objetivo de llegar a una elección, a una decisión”.
Por razones obvias, llegar a esa elección es algo que debe ser hecho cuanto antes. Por más que le guste la otra persona y le parezca que vale la pena correr el riesgo, la evaluación –que puede ser hecha en base a lo que se conoce del otro y de los momentos que pasaron juntos– debe ser realizada con lupa.

Observe el comportamiento: cómo es el carácter y la personalidad del otro. ¿Hay indicios de que el príncipe se convirtió en sapo? ¿Es equilibrado? ¿Emotivo o sensato? ¿Una persona superficial, celosa y mentirosa?

Cuestión de gustos: ¿A su pareja le gusta su físico? ¿Se siente bien a su lado de la manera que usted es o le propone cambios? ¿Hay química entre ustedes?

Relación con la familia: la forma en que lidia con su familia es la manera en que probablemente la tratará a usted. ¿Él ya le levantó la mano a su madre? ¿Usted lo escucha gritando por teléfono a su hermana?

Cómo la trata: ¿Hay reciprocidad en la relación diaria? ¿Él la compara con otras mujeres, principalmente con su ex?

Quién manejará el dinero: ¿Él se esfuerza por avanzar económicamente? ¿Sabe manejar sus ingresos o es un consumidor desenfrenado? ¿Es cómodo o impulsivo? ¿Depende de sus padres?

Qué es lo que quieren: si uno quiere tener una familia del tamaño de un equipo de fútbol y otro no piensa en tener hijos; si uno piensa en tener una casa en un lugar en el medio de la nada y el otro quiere crecer profesionalmente, considere todo esto.

Principios: ¿Tienen la misma fe? ¿Tienen expectativas en común?

No deje de cuestionarse en cuanto a estos temas y agregue algunos más. ¿Cómo ha sido su relación con usted misma? ¿Es rehén de inseguridades y reproches? ¿Realmente está lista para bancar una relación amorosa?

El miedo de quedarse sola o de comenzar todo nuevamente hace que muchas hagan la vista gorda con una situación que tiene todo para destruirse. No tenga pena de usted, no se engañe.

En el matrimonio todo aumenta: las cosas buenas y las malas también. Si hay problemas y posiciones que no tolera, no espere a que el otro cambie, porque el matrimonio no hace milagros. Si pelean todo el tiempo, si no hay comunicación y si la relación no evoluciona, piénselo.

No fantasee acerca de que la opinión de él de no tener hijos o una mesa de juego en el medio de la sala va a desaparecer. Ni que su pésimo carácter, ese comportamiento egoísta con un temperamento explosivo desaparezcan de una vez por todas. ¿Quiere pagar “para” ver?

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