Usted ¿es una promesa?

Usted ¿es una promesa?

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¿Cuántos ex obreros, ex pastores, ex miembros, en fin, ex cristianos hoy están viviendo como sal insípida? No le sirven ni a Dios ni al mundo: ¡son muertos caminantes!

Es verdad que el diablo trabajó duro para que eso suceda en sus vidas; pero ese no es el motivo principal porque el cual cayeron, ya que la Palabra de Dios ha advertido en cuanto al arrepentimiento y a la práctica del primer amor.

Nadie puede buscar excusas o acusar a nadie por su caída. El Espíritu Santo siempre usa a Sus siervos para orientar, exhortar, advertir y todo lo demás, para que nadie caiga en la condenación del diablo. Cabe exclusivamente a la persona decidir por sí misma y practicar aquello que la Biblia enseña, a fin de tomar posesión de su salvación, cada día. Los que reconocen su pecado y se arrepienten son los vencedores que tiene la promesa garantizada en la Biblia:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.” Apocalipsis 2:17

Analicemos tal promesa por partes. El Señor Jesús primero dijo “… Al que venciere, daré a comer del maná escondido…”, es decir, el Pan de la Vida, que es Él mismo, como lo dijo: “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre…” Juan 6:51

El Señor, aquí, nos recuerda acerca de Su pueblo, que fue sustentado por Él, todos los días,  a lo largo de cuarenta años.

Después, dijo “…y le daré una piedrecita blanca…”, que también es Él mismo. El Señor Jesús es la “piedra cortada sin el auxilio de las manos”, como lo registró el profeta Daniel: “Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.” Daniel 2:34

Él también es “la piedra angular“, como lo cita el apóstol Pedro: “Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no será avergonzado”. 1 Pedro 2:6

Y es también “la piedra fundamental”: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” 1 Corintios 3.11.

De la misma manera, el Señor Jesucristo es llamado “piedrecita blanca” como una figura de Él glorificado.

Por último, dijo “… y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.” (Apocalipsis 2:17). La expresión “y en la piedrecita escrito un nombre nuevo ” quiere decir “grabado en esa piedrecita”.

Es exactamente lo que el Señor le prometió al profeta Isaías, diciendo: “He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.” Isaías 49:16

La piedra recuerda la vestimenta sacerdotal del sumo sacerdote Arón, la cual tenía en el pecho piedras preciosas. Porque el propio Dios lo había ordenado:

“Harás asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo harás conforme a la obra del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho;

y lo llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra sárdica, un topacio y un carbunclo; la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista; la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en engastes de oro.

Y las piedras serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus.” Éxodo 28:15-21

La pregunta es: ¿por qué todo este trabajo artístico en la estola del sumo sacerdote? La respuesta está más adelante, en el texto que le sigue: “Y llevará Aarón los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón, cuando entre en el santuario, por memorial delante del Señor continuamente.” Éxodo 28.29

Arón, el sumo sacerdote, cuando entraba en la presencia de Dios, llevaba en el pecho, a la altura del corazón, doce piedras, cada una de ellas representaba el nombre de cada hijo de Israel.

El pectoral del juicio era un pedazo de paño tejido con mucho esmero, doblado y abierto en parte superior, de tal forma que era una especie de bolsillo, y se colocaba en la parte frontal de la estola.

Se adornaba con doce piedras preciosas, en cuatro filas, en las cuales estaban grabados los nombres de las doce tribus de Israel. Ahora podemos entender mejor la promesa del Señor Jesús con los vencedores de la iglesia en Pérgamo: la piedrecita blanca, grabada con un nombre nuevo, que sólo conoce aquel que la recibe.

Las piedras preciosas que Arón tenía en el pectoral del juicio, sobre su corazón, para memoria continuamente delante del Señor, representan la piedrecita blanca que el Señor Jesús trae en Su corazón, en memoria eterna frente a Su Padre.

Pero, que quede bien claro, esa piedrecita blanca sólo ha grabado el nuevo nombre de aquellos que lo tienen como Señor y Salvador, Sumo Sacerdote e Intercesor junto al Padre, y que ¡practican Su Palabra!

A través del Señor Jesús, ellos tienen acceso a la más íntima y profunda comunión con el dios- Padre. La piedrecita blanca está en el corazón del Señor Jesús, y en Él los vencedores estarán delante del Dios Padre, permanentemente.

Es lo que el apóstol Pablo dijo: “Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.” Colosenses 3.3

¿Será que usted, amigo lector, ha sido un vencedor? No me estoy refiriendo a su vida profesional o matrimonial, sino su vida espiritual. Si usted muere hoy, tiene seguridad de que está salvo? ¿Tiene certeza de ganar esa piedrecita blanca con un nuevo nombre escrito?

Si, hasta hoy, usted vivía una vida más o menos de acuerdo con la Palabra de Dios, ahora no hay más excusas. Tome la decisión ¡ahora! de no vivir más de esa manera, sino totalmente de acuerdo con Dios, ¡pues el Espíritu Santo no permite mezclas!