“Una madre quiere lo mejor para su hijo”

“Una madre quiere lo mejor para su hijo”

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En el mes en el que se celebra el Día de la Madres, muchos hijos se esfuerzan por complacer a sus progenitoras con regalos caros, tarjetas y almuerzos especiales. Para estimular el consumo, tiendas y supermercados insisten en adornar sus vidrieras con ofertas para el tan esperado segundo domingo de mayo.

Lo que pocos saben, es que las madres no esperan grandes homenajes. Después de todo, un día de celebración sería insuficiente para recompensar todo el esfuerzo materno, que comienza en el embarazo y dura toda la vida. Para ellas, la mayor satisfacción es saber que sus hijos son felices y  están en el camino correcto.

Ester Bezerra es una de esas madres que no espera regalos o fiestas. Casada con el obispo Edir Macedo hace más de 40 años y madre de tres hijos – Cristiane, Viviane y Moisés -, Ester sabe lo que significa dedicar tiempo y esfuerzo en pro del otro sin esperar nada a cambio. En una declaración al periódico Folha Universal sobre la maternidad, ella destacó que el amor de una madre es incondicional.

“No existe algo más lindo en la Tierra que el amor de una madre. Todo el tiempo ella piensa en sacrificarse por el hijo. Muchas veces no tiene retorno, pero aun así, continúa amando a ese hijo. Solo el amor de Dios es más grande que el amor de una madre”, dice.

Ester afirmó también, que las madres soportan todo tipo de desafío por los hijos. “La madre quiere lo mejor para su hijo, exactamente como Dios es con nosotros, solo que hay una diferencia: Dios solo da cuando Él ve condiciones, la madre, no. Ella siempre quiere dar, comprender, atender y ver con buenos ojos. A veces la madre incluso perjudica a su hijo de tanto que ella le da.”

Viviane Freitas, una de las hijas de Ester,  y ya ha destacado varias veces en su blog vivifreitas.me la importancia que la madre tuvo para que ella superara las dificultades enfrentadas a causa del labio leporino, una malformación congénita caracterizada por una abertura en los labios y el paladar. A lo largo de la infancia y la pre adolescencia, Viviane tuvo infecciones, dificultades de alimentación y se sometió a 12 operaciones para corregir el problema.

En la carta hecha en homenaje a Ester y posteriormente publicada en el libro Nada que Perder 1, del obispo Edir Macedo,  Viviane escribió: “En las cirugías, cuando yo estaba llena de miedo, ella me amparaba. Solamente ella podía traer eso. Su presencia me daba certeza. Su cuidado me traía protección. Y su afecto trajo una seguridad dentro de mí de que todo iba a terminar bien.”

En otro fragmento, la hija revela que el cariño de su madre fue fundamental para que ella enfrentara el desprecio y el prejuicio de las otras personas por ser diferente. “Ella siempre fue una madre atenta, cariñosa y besucona. Me hacía olvidar todos los dramas vividos allá afuera.”

La hija mayor de Ester, Cristiane Cardoso, destacó en un texto del blog cristianecardoso.com que aprendió con su madre la importancia de usar la propia fe y hacer la voluntad de Dios. “Mi madre quería agradar a Dios por encima de todo. Ella no estaba en búsqueda de dinero, de posición, de respeto, de honra, de nada – ella solo quería hacer la voluntad de Dios.”

Vea a continuación los tres secretos de Ester sobre la maternidad.

Fe. Una mujer de fe logra mantener la serenidad porque ella tiene la convicción de que las cosas van a salir bien. En lugar de preocuparse por cuestiones materiales, cultiva la certeza de que Dios está a su lado y, así, ella no se quebranta delante de los problemas. La madre que tiene fe encuentra fuerzas para buscar soluciones innovadoras cuando todos ya han desistido de intentar.

Ester usó su propia fe para mantener la tranquilidad cuando su esposo estuvo preso. De esta forma, ella logró mantener el equilibrio dentro del propio hogar. Viviane cuenta en su blog que su madre nunca se quejó de los momentos difíciles que enfrentó: “No había murmuración ni un semblante preocupado, sino serenidad.”

Generosidad: Una de las características de las madres es la capacidad de darse y de compartir sus conocimientos con sus hijos, familiares, amigos, e incluso, desconocidos. La madre generosa no guarda lo que sabe solamente para ella misma.

Eso es lo que Ester ha hecho todos estos años, su ejemplo y sus enseñanzas alcanzan a mujeres esparcidas por todo el mundo. En su blog fonteajorrar.com/es siempre hay una palabra de fe y una orientación especial.

Además, ella suele dar consejos en conferencias abiertas y reuniones especiales de la Universal. Ester también publicó dos libros, Diario Fuente Rebosante y Finas Joyas.

Ejemplo: Enseñar a partir del propio ejemplo es uno de los grandes atributos de las madres que logran obtener éxito en la dura misión de educar a un niño. En lugar de solo imponer reglas y órdenes, ellas utilizan cada momento al lado de sus hijos, para mostrarles el camino correcto a través de las propias actitudes.

Entre tantas otras cosas que las hijas aprendieron con Ester, por medio de ejemplos, Viviane destacó en sus blog que aprendió con su madre a “no guardarle rencor a nadie” y a ver las cosas con “buenos ojos”. Por otro lado, Cristiane afirmó en el texto que su madre le enseñó a respetar y a darle cariño a su compañero.