Una actitud cambia todo

Una actitud cambia todo

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El inicio de una relación normalmente es así: hay muchas ganas de no despegarse de su pareja y de llamarla o mensajearla en todo momento. Pero, con el tiempo y la rutina, la relación pasa por algunas situaciones que hacen que la pareja piense en renunciar al amor, como peleas constantes, indiferencia, falta de atención, traiciones, celos… Pero, ¿cómo resolver o protegerse de esos problemas? Es necesario buscar protección y usar las herramientas adecuadas para vivir una relación feliz.

El éxito conyugal no depende de la suerte, sino de actitudes. Una de ellas es participar de la Terapia del Amor, una reunión especialmente dedicada a la felicidad amorosa. En cada charla usted aprenderá cómo actuar para conquistar todos sus sueños amorosos.

No se pierda la próxima Terapia del Amor, tome una actitud que cambiará para siempre su vida amorosa. Participe este jueves a las 10, 6 y especialmente a las 20 h en Av. Corrientes 4070, Almagro.

Las agresiones quedaron en el pasado

terapia01944 Derlis y Tania conocieron la Terapia del Amor tras cuatro años de una relación conflictiva.

“Yo salía mucho de noche, tomaba, tenía malas amistades y eso provocaba peleas entre los dos. Al principio eran agresiones verbales, pero después empecé a golpearla. Mi padre era alcohólico y golpeador, yo lo veía y decía para mis adentros que nunca iba a ser así pero la historia se repitió, seguí sus pasos sin darme cuenta.

Salía los viernes, sábados y domingos, volvía a casa de madrugada, hacía vida de soltero. La verdad es que no quería llegar a casa, porque siempre discutíamos”, cuenta él.

Tania tenía muchos complejos, era celosa y no sabía qué hacer para que Derlis dejara de comportarse de esa forma: “Cuando él llegaba solamente me quejaba y le hacía reclamos. Él no quería volver a casa porque lo único que encontraba eran peleas. Mis actitudes solo provocaban más discusiones, no lo motivaban a cambiar”, confiesa.

A través de una invitación conocieron la Terapia del Amor, donde de a poco lograron cambiar su relación. “Yo era muy orgulloso, no daba brazo a torcer, no quería poner en práctica lo que se enseña acá, pero cuando lo hice, las cosas cambiaron completamente”, afirma Derlis.

“Ya no hay más agresiones, queremos estar juntos, hay cariño, amor y consideración. Hace tres años que estamos casados y somos muy felices”, finaliza ella.