Triste testimonio

Triste testimonio

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Steven estuvo en la Obra de Dios hace casi 2 años. En ese período, estaba en Bogotá, Colombia, cuando fue transferido a Maicao, en el mismo país, para auxiliar en una iglesia. Desde que entró a la Obra, su madre siempre lo llamaba para saber cómo estaba, y le pedía que volviera a su casa porque sentía mucho su falta, y que estaba enferma. Su tía también lo llamaba, diciéndole lo mismo. Él, a su vez, ya no estaba involucrado con las cosas de Dios, y siempre se quejaba de que en Maicao hacía mucho calor, que el agua era fría para bañarse, que no tenía comodidad, entre otras cosas, o sea, comenzó a mirar la condición del lugar, preocupándose por su propia vida.

Comentó que ya no oraba, tampoco ayunaba, y dejó de preocuparse por las almas que Dios le había confiado en sus manos, consecuentemente, ya no tenía comunión con Dios, hasta que decidió abandonar todo y volver a la casa de sus padres.

Cuando llegó a su ciudad, fue a la iglesia, buscó al pastor y le explicó su caso. Le comentó que le gustaría ayudar, que continuaría en la iglesia, y que no quería ser más auxiliar, solamente miembro, o incluso obrero. Pero eso duró solo una semana, en la cual participó de las reuniones, pues en el barrio donde vivía, se encontró con los supuestos antiguos “amigos” que conocía antes de ir a la iglesia.

A partir de entonces, no volvió más a la iglesia. El pastor buscó saber por qué no había vuelto más, pero él dijo que no quería ir más a la iglesia, y no quería hablar nada. Los obreros siempre le insistían para que regresara, pero se negaba.

Comenzó a ir a fiestas, bares, y pasaba toda la noche fuera de su casa, no escuchaba a nadie más, ni a su propia madre. Tomaba toda la noche, hasta perder la noción. Ese período duró casi 4 meses, hasta que en una de esas noches, un sábado, 7 de agosto de 2010, cuando regresaba a su casa, fue abordado por un joven que le preguntó su nombre y, en seguida, lo hirió con tres tiros en la cabeza.

Entró en coma y su madre comentó que los médicos le dijeron que había perdido un ojo, y que era muy grave su estado de salud; que era casi imposible para la medicina, porque tenía sangre en el cerebro, y si sobrevivía, sería un joven que sufriría con problemas mentales. Estaba sobreviviendo por los aparatos y el cerebro ya no reaccionaba.

Su madre dice que fue confundido con otra persona, y que si hubiera sabido que eso pasaría, no lo habría dejado salir de la Obra de Dios.

Aún en estado vegetativo, desde el hospital lo enviaron a su casa. Después de una semana, falleció, el viernes 24 de setiembre de 2010.

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