¿Todos los seres humanos somos perezosos?

¿Todos los seres humanos somos perezosos?

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Si está dejando sus obligaciones para el día siguiente, si siempre posterga la dieta para el próximo lunes o si la idea de leer este artículo hasta el final le parece desesperante, entonces, este texto es exactamente para usted.

Estas posturas son solo algunas de las que definen a una persona perezosa. Pero no se asuste: la pereza es inherente a los seres humanos. Es lo que afirma un estudio realizado por la Universidad Simon Fraser, de Canadá. La investigación llegó a la conclusión de que estamos “biológicamente programados para ser perezosos”, porque el sistema nervioso define los patrones de movimiento en una constante búsqueda de gastar la menor cantidad de energía posible.

Solo que se debe tener cuidado porque la pereza, biológica o no, puede obstaculizar nuestra vida. “En algún momento tendremos que enfrentarnos a la pereza, pero el problema surge cuando la misma le imposibilita hacer lo que se espera”, explica Alessandra Souza de Amorim, psicóloga y especialista en gestión de personas.

¿Cómo saber si la pereza que usted siente está fuera de los límites? Deténgase y piense, ¿qué ha dejado de hacer en las últimas semanas? ¿Qué es lo que está postergando por miedo o falta de voluntad?

«Después de esta observación, evalúe nuevamente sus actitudes para lidiar con el problema. Es necesario buscar mecanismos que lo ayuden a combatir estos síntomas, porque los resultados siempre son negativos”, agrega la psicóloga.

¿Cómo enfrentar el desánimo?

Nayara Barbosa, de 18 años, (foto al lado) estudiante, llegó a la conclusión de que necesitaba cambiar sus actitudes, porque estaba dejando que la pereza la domine. “Todo para mí era difícil y agotador, no ayudaba en nada a mi madre en la casa. Hasta para explicarle algo a las personas tenía pereza”, recuerda la joven.

Incluso parece gracioso, pero, por ser de esa manera, perdió grandes oportunidades. “No fui a varias entrevistas de trabajo por pereza, perdí buenas oportunidades por no querer levantarme temprano y porque no quería tomar el autobús. No podía ni estudiar, porque solo de agarrar un libro ya me cansaba”.

No tenía ganas ni siquiera de cuidar su apariencia y, por lo tanto, comenzó a enojarse consigo misma. “Me estaba haciendo mal, porque me veía y me sentía inútil, cuando, de hecho, podría estar estudiando en la universidad, trabajando y bien conmigo misma”, se desahogó.

La familia de Nayara siempre la criticó mucho. Su novio también se quejaba y le decía que debía perseguir el futuro y despertar a la vida, pero ella no le hacía caso a nada ni a nadie. “Pero cuando vi que todo a mi alrededor estaba avanzando y yo estaba detenida en el tiempo, me di cuenta de que tenía que hacer algo para salir de esa situación”, revela.

Aunque estaba muy triste, ella se dio cuenta que necesitaba cambiar. “Las personas más cercanas me incentivaron y, poco a poco, vencí la falta de disposición y comencé a enfocarme en mis objetivos.”

La fe la ayudó a darse cuenta de lo que debía hacer. Además, el cambio de actitud fue crucial para su transformación. “Es una guerra vencer la pereza. Todo el tiempo es una lucha conmigo misma, pero busco desafiarme, siempre trato de levantarme temprano y realizar mis quehaceres domésticos. Por la tarde, me enfoco en mis estudios y hago de todo para llenar mi día con cosas útiles.”

Superación

El primer paso para espantar a la pereza es entender que todo comienza en el pensamiento. Por ejemplo, no es difícil entender por qué la mayoría de las personas que están con sobrepeso se la considere o se la rotule de “perezosa”. La comodidad que se ha generado en su mente con respecto a la condición de su cuerpo se refleja, inevitablemente, en su exterior.

“Si el objetivo deseado vale la pena, entonces, usted tiene solamente 2 opciones: Creer que es capaz y arremangarse, o creer que es incapaz o demasiado perezoso para luchar por él. ¿Cuál es la excusa que ha utilizado para no alcanzar sus objetivos?”, pregunta Renato Cardoso, conductor y conferencista. Él deja una advertencia a los perezosos de turno: “su pereza de pensar, analizar, investigar y razonar, puede costarle muy, muy caro”, destaca.

Entonces, ¿qué le parece si comienza aquello que ha postergado durante meses? Evite postergar sus responsabilidades, y no permita más, de ninguna manera, que la pereza gane espacio en su vida, independientemente del área donde esté instalada.

¿Cómo luchar contra la pereza en la práctica?

– No espere tener todos los recursos necesarios para obtener algún resultado.Comience con lo que tiene.

– Evite excusas que justifiquen sus fallas.

– Realice planes y escríbalos en un papel.

– Después, tome los planes del papel, de nada sirve escribirlos y no ejecutarlos.

– Haga por lo menos una cosa placentera en el día y celebre eso.

– Evite las personas que posean el mismo comportamiento que el suyo.

– No acepte estar en la lista de los que fracasan debido a la pereza.

– Busque alimentarse de manera saludable y en horarios regulares.

– Decida hacer por lo menos un ítem de esta lista, poniéndolo en práctica hoy mismo. Aproveche y comience una vez que termine de leer.

– Realice actividad física regularmente.

Recuerde siempre la frase a continuación, ella lo ayudará mucho en el proceso de cambio, que, en realidad, comenzará en su mente:

“Da el primer paso con fe. No tienes por qué ver toda la escalera. Basta con que subas el primer escalón.” (Martin Luther King).