¿Testigo de defensa o acusación?

¿Testigo de defensa o acusación?

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Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el Testigo Fiel y Verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto… (Apocalipsis 3:14)

¿De quién es Testigo Jesús? ¿De quién testifica Él? ¿De hombres? No. Él es Testigo del Propio Dios.
Él fue la Ofrenda que el Padre le dio al mundo para salvarlo, de forma que el mundo está sin excusas delante de este Testigo.

Nuestra ofrenda es nuestro testigo – de defensa o acusación.

Cuando hablamos de ofrenda las personas piensan que nos referimos al dinero, pero esa es solo una clase de ofrenda. Todo lo que hacemos para Dios es una ofrenda.

Veamos como ejemplo a Caín y Abel:

Caín trajo al Señor una ofrenda del fruto de la tierra. También Abel, por su parte, trajo de los primogénitos de sus ovejas y de la grosura de los mismos. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero a Caín y su ofrenda no.

¿Por qué Dios no Se agradó de Caín, si él también había ofrendado?
Por el modo como Caín lo había hecho, el no se había preocupado por dar lo mejor.
Abel en cambio escogió lo mejor de lo que tenía.
Si nosotros damos lo mejor de lo que tenemos llamamos la atención de Dios. Si no lo hacemos, Él Se da cuenta y no Se agrada.

Otro ejemplo es la viuda pobre:

Muchos ricos ofrendaban grandes cantidades y ella ofrendó dos pequeñas monedas de cobre. Y Jesús les dijo a Sus discípulos que ella había entregado más que todos, porque todos ellos habían ofrendado de lo que les sobraba, pero ella, de su pobreza había ofrendado todo lo que poseía.

Nuestra ofrenda nos defiende delante de Dios, y como testigo habla por nosotros. ¡Aun estando ya muerto, la ofrenda de Abel habla por él!

Hay muchos que ofrendan pero, ¿de qué manera? ¿Cómo Caín o como Abel? ¿Por rutina o por fe?

Cuando Elías ofreció su sacrificio (testigo), ¿qué testificaba ese sacrificio acerca de él?

*Que él tenía absoluta certeza de que Dios le respondería.

*Que él había seguido todo el criterio para agradar a Dios (había obedecido), cuidadosamente, reparando el Altar y preparando su sacrificio (vea 1 Reyes 18:30-35)

*Que él no aceptaba todo lo que sus ojos veían que contrariaba a la Palabra de Dios, y el hecho de que era siervo de Él.
Elías estaba indignado porque el pueblo servía a dos señores, entonces los desafió a que ellos clamaran a Baal y él clamaría a Dios, y aquel que respondiera con fuego sería el Verdadero Dios.

Cuando no hubo respuesta para ellos, Elías los llamó y les mostró cómo hacer un verdadero sacrificio.

Elías restauró el Altar, puso las piedras, acomodó la leña, colocó el sacrificio, hizo la zanja y puso la entonces valiosísima agua. Es decir, preparó el sacrificio con todas sus fuerzas. ¡No podía hacer el sacrificio en el piso!

Dios le respondió con fuego porque Elías se preocupó por hacer el sacrificio perfecto.

Lo que menos hizo Elías fue orar, ¡pero preparó cuidadosamente el sacrificio!
Un solo hombre venció a 450.
¡Un solo hombre que hace un sacrificio perfecto puede vencer a una multitud que lo hace de una manera cualquiera!

¡Es todo por TODO!

-Delante del testigo (sacrificio) de Elías, Dios tuvo que testimoniar que él era realmente Su siervo, respondiendo con fuego.

-Usted dice que cree en Dios, pero el diablo también cree

*¿Quién es su testigo de que usted realmente cree?

*¿Qué ha dicho él con respecto a usted?

*Presentemos un testigo irrefutable de nuestra fe, y Dios no tendrá elección a no ser testimoniar que somos realmente siervos de Él.

El testigo que nos defiende delante de Dios es nuestra ofrenda.

Dios sabe todo porque Él pesa los corazones, y muchos no han sido defendidos porque no ofrendaron con toda su fuerza.

Elías no puso un buey en el piso y dijo “¡Toma Señor!”, como aquella persona que ofrenda de manera mecánica.

Por eso unos son bendecidos y otros no.

Si usted hace como Elías el fuego va a descender.

Pregúntese cómo está haciendo las cosas para Dios.

Si está ofreciendo pan inmundo o está haciendo lo mejor.

Si usted entrega TODA su vida en el Altar, sin reservas, el fuego va a caer. ¡Y ese fuego es el Espíritu Santo!

Muchos que han hecho eso eran altares destruidos, y hoy son Altares restaurados y son felices.