Templo Mayor transforma Curitiba

Templo Mayor transforma Curitiba

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La capital del estado de Paraná, Curitiba, es una de las innumerables ciudades en las que la Universal actúa para llevarles a los sufridos una palabra de fe y salvación. A fines de 1980, la Iglesia inauguró su primer templo en la ciudad, que funcionaba en la calle Doutor Muricy, en el centro de la capital. Desde ese momento, la Universal creció. El trabajo no paró. La prueba de eso es la construcción de la nueva catedral, con una amplia y moderna estructura, cuya inauguración está prevista para diciembre de este año. Las obras comenzaron en septiembre de 2014, en la avenida Presidente Getúlio Vargas, una de las principales de la ciudad, en el barrio Rebouças, región central de Curitiba.

Los beneficios proporcionados por el proyecto van mucho más allá de la belleza y el confort ofrecidos. Ejemplo de eso es que la construcción, desde su inicio, generó muchos empleos. Fueron un total de 905 trabajadores involucrados directamente con la obra, además de otros 6.000 involucrados indirectamente.

Ahora, con el final de las obras, se estima la contratación de aproximadamente 135 trabajadores para la formación del equipo de trabajo en los más diversos sectores: TV, radio, seguridad del trabajo, limpieza y mantenimiento, entre otros.

Modernidad

El Templo Mayor también atiende a requisitos de sustentabilidad. El lugar cuenta con dos grandes paneles de divisorias retráctiles, que separan a las butacas en tres bloques, para que los gastos en luz y aire acondicionado sean reducidos.

En el fondo del Altar habrá una réplica menor del Arca de la Alianza, como la del Templo de Salomón, que será instalada cerca del bautisterio. Una central de agua caliente compuesta por placas de calentamiento solar fue construida para el reaprovechamiento del agua caliente del sistema de aire acondicionado y de la instalación de gas.

También está prevista la reutilización del agua proveniente de las lluvias, para la irrigación de los jardines y la atención de los baños públicos, lo que generará economía y beneficios para el medio ambiente.

La Universal también se preocupó por seguir rigurosamente las leyes, los reglamentos y exigencias administrativas requeridas por el municipio de Curitiba, para atender a las compensaciones necesarias a las intervenciones ambientales locales. Entre ellas están la ejecución y conclusión de las obras de revitalización de las plazas Ryu Mizun y Profesora Hildegard Schmah, además de la revitalización del Bosque Martín Luthero. Esas transformaciones van a tornar el área aún más revitalizada y desarrollada, además de darle más valor al metro cuadrado del barrio, que era considerado peligroso por los altos índices de asaltos.

Historia

En el inicio de la década del 70, el barrio Rebouças pasó a ser considerado como una área industrial a causa del significativo número de empresas. Con el cierre de muchas de ellas, esa realidad cambió. Es lo que cuenta el comerciante José Amaral, de 63 años, que tiene un puesto de diarios y un comercio de dulces allí hace 25 años. “Cuando las fábricas salieron de la región, las ventas cayeron mucho. El lugar quedó abandonado y peligroso. Yo ya fui asaltado varias veces. Nuestra esperanza es que después de la inauguración de la Iglesia las cosas cambien, pues habrá más personas circulando. El barrio será más seguro. Estoy esperando a la inauguración para expandir mi negocio. Todos los inmuebles fueron alquilados y comprados por comerciantes con el objetivo de aprovechar el flujo que habrá de aquí en adelante. Para mí, esta construcción le dio vida al barrio y nos trajo beneficios a todos.”

Roberto Damasceno, ingeniero coordinador, habló acerca del impacto de la obra. “Por la grandiosidad y su arquitectura, la obra le trajo revitalización a la región. Escogimos el lugar porque está cerca de la antigua catedral. Además de eso, solamente esa área admitiría el proyecto que teníamos en mente.”

Para el montador Flávio Pereira, de 32 años, que trabaja hace 13 años en esa función, es un privilegio formar parte de la construcción. “Yo ya pasé por varias catedrales armando butacas. Esta es totalmente diferente a todas por las que pasé. La estructura es impecable”, afirma.

El obispo Sidnei Marques, que en su juventud conoció el trabajo de la Universal en Curitiba y tuvo la vida transformada por la fe, es el actual responsable por el trabajo en el Estado de Paraná. El relata la importancia de esta obra para la población local. “La estructura de este Templo Mayor en Curitiba es grande y magnífica y llama la atención de todos los que pasan por él. Tengo certeza de que sucederán grandes y extraordinarias cosas en la vida de todos los que entren por esas puertas. Miles de almas serán salvas.”

Estructura en números

Valor de la obra: 470 millones de reales
Altura: 35 metros, el equivalente a un edificio de 9 pisos
Área construida: 41.407 m²
Área del terreno: 16.318 m²
Profesionales: casi 7.000 personas involucradas directa e indirectamente
Concurrentes: se estima que 140.000 personas pasarán por mes por el Cenáculo
Capacidad: 5.200 lugares
TV: 2 estudios
Radio: 4 estudios
Estacionamiento: 650 lugares
Baños: 70 boxes
Escuela Bíblica Infantil: 16 salas para 25 niños, incluyendo la de recién nacidos y el maternal.
Además del Cenáculo, una nave auxiliar está siendo construida para contener a los proyectos sociales de la Universal y a las salas de reuniones. Y un anexo más de estacionamiento con 200 lugares.
Por Maiara Máximo