¡Su vida tiene precio!

¡Su vida tiene precio!

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Como seres humanos estamos sujetos a las emociones, los sentimientos, momentos que pueden ser breves o que pueden dominarnos, a veces, toda la vida…

No sé lo que estás sintiendo en este momento, tal vez todo, tal vez nada, porque te has vuelto insensible para no tener que lidiar con los problemas que te rodean y parecen ir en aumento.

Pero hubo un tiempo en que tu sentías algo positivo, sin embargo, no era meramente una emoción o un sentimiento, sino una fuerza sobrenatural, que se hizo cargo de tu ser, que te llamaba a tomar las decisiones correctas, dándote esperanzas para el mañana, la alegría,  la felicidad inexplicable inminente de que tus objetivos se realizarían y una capacidad sobrehumana para ver más allá de tus propias emociones… ¡Así actuaba la FE en tu vida!

Este es el elemento que nos separa del papel de simples humanos y nos da habilidades sobrenaturales, así que cuando nos alejamos de ese estado, nuestra vida pierde su sabor, la luz, y es cuando empezamos a cuestionar y poner todo en tela de juicio, errando a veces en incontables ocasiones.

¿Quiero que sientas algo con la lectura de estas palabras? Mi intención es que vuelvas a vivir dentro tuyo aquel deseo de volver al estado de la gracia, de la presencia de Dios y, por tanto, que se te está ofreciendo esta oportunidad de recuperar lo que sabes que perdiste: la estabilidad emocional, económica, la armonía familiar, el equilibrio emocional o espiritual.

Yo no sé qué sucedió para que te apartaras, pero sé que Dios sabe lo que has sufrido en tu piel, por eso Él ha permitido que este mensaje llegara a tus manos. Este es Su llamado para que regreses a Su casa, para que el Padre aun viéndote de lejos corra a abrazarte y besarte… Así será porqué este es el día de tu renacimiento, de tu reencuentro, la mayor alegría de Dios y la vuestra también.

¡Redescubre una parte de tu vida que ya creías perdida!

“Al oír Abram que su pariente había sido llevado cautivo, movilizó a sus hombres adiestrados nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y salió en su persecución hasta Dan”, (Génesis 14:14).