Si estuviera en apuros, ¿a quién le pediría ayuda?

Si estuviera en apuros, ¿a quién le pediría ayuda?

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Cuando estamos exhaustos, una de las primeras cosas que pasan por nuestra mente es ese deseo de estar en casa, protegidos, y en compañía de quien nos ama. Pero, de nada sirve si, al llegar cerca de la puerta, nos damos cuenta de que no tenemos la llave para abrirla, y que, por más que insistamos en tocar el timbre, nadie aparece para ayudarnos.

La situación se complica cuando pasamos por apuros. Imagínese si, en un caso extremo, en vez de solo cansancio, usted estuviera sintiendo dolor, o incluso si se está desangrando. ¿Adónde iría? ¿A quién llamaría? ¿En qué puerta pediría socorro?

En el interior de Rio Grande do Sul, un hombre pasó por momentos de aflicción que lo llevaron a un momento decisivo.

Era alrededor de las 7 de la mañana de un domingo cuando entró a la Universal de Tupanciretã llorando, suplicando por su propia vida. No había otra casa con la puerta abierta o alguien en las calles para socorrerlo en aquella mañana desierta de domingo.

Al oír un intenso ruido, el pastor Ariel Seintenfus se encontró con una persona muy herida, ensangrentada y tirada en el piso. El hombre desconocido había sido baleado en su rostro y perdía mucha sangre. Sin ni siquiera saber el motivo por el cual aquel hombre se encontraba allí, en esas condiciones, el pastor inmediatamente le hizo la pregunta que le ofrecería una oportunidad de redención, transformación y Salvación: “¿Usted acepta a Jesús?” De pronto el hombre, arrepentido de sus errores, dijo que sí. Poco tiempo después, fue atendido por paramédicos y llevado al hospital. Aunque la recuperación de su salud física no estuviera asegurada, la convicción de la Salvación lo llenó de una nueva vida, con Dios.

Aquel hombre en aflicción buscó por una puerta abierta cuando más necesitaba ayuda. Fue baleado durante una discusión, a la salida de una discoteca cercana a la iglesia. ¿Será que eso podría haber sido evitado? Con certeza una charla, un consejo o una orientación espiritual puede librarnos del mal y del dolor.

Muchas veces, una persona en aflicción, confundida, termina no teniendo con quién conversar al respecto del sufrimiento o no encuentra quien la comprenda. Por eso, la Universal mantiene la puerta siempre abierta para auxiliar a las personas a vencer las dificultades, ofreciéndoles una dirección para la salida de sus problemas.

Busque personalmente a un pastor este viernes en la Universal de Av. Corrientes 4070 o en una iglesia más cercana a su casa. Para saber la dirección más cercana a usted, acceda a www.universal.org.ar/direcciones.