“Sepa decir no”

“Sepa decir no”

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Las miradas están muy atentas. El deseo de aprender un poco más sobre las cosas de Dios podía verse reflejado en cada rosto. Las expresiones eran de felicidad, y el amor por el prójimo aumentaba con cada palabra mencionada.

Así estaban los más de 1,5 mil jóvenes que participaron del evento “Sepa decir NO”, realizado recientemente por el grupo Fuerza Joven Francia en el Dock Eiffel. Se acercaron centenas de otras ciudades como Nantes y Toulouse para acompañar la animada concentración. Para los que estaban en las islas y provincias, el evento fue transmitido en vivo.

Con el objetivo de enseñarles a los jóvenes a decir “NO” al comportamiento destructivo e inconsciente causado por las drogas, peleas y auto-desvalorización, los integrantes del grupo participaron del encuentro que contó con presentaciones de danzas y piezas teatrales, para despertar en cada participante la fuerza interior y el deseo de entregar su vida en las manos de Dios.

Durante el evento, los conjuntos de arte mostraron sus talentos: cantantes, bailarines, actores y raperos presentaron un show que animó a todos los presentes. El público se admiró al ver los talentos y las interpretaciones en el escenario.

El líder de la FJE, pastor Gelson, invitado especial del evento, transmitió un mensaje edificante. “Cada uno de nosotros tiene dos opciones en la vida: hacer la elección buena o la elección equivocada. Todos somos libres para escoger lo que queremos, como entrar en el mundo de las drogas, fumar, tener relaciones sexuales con cualquiera, etc… pero debemos tener en cuenta que, dependiendo de las elecciones, también seremos responsables de las consecuencias.

¿Podemos tener el futuro que queremos?

La respuesta es sí, pero todo depende de las elecciones que hacemos. Los demás no son responsables de las cosas malas que nos suceden. Nuestra vida es un reflejo de lo que sembramos – no depende de las elecciones de los demás.

Hoy usted tiene dos elecciones diferentes: creer en la Palabra y cambiar su historia o continuar con su  vida de la forma que está”, dijo el pastor.

Euclides Moreira Pereira, (foto) supo decirle NO a las drogas, y a partir de entonces, su vida fue transformada.

“Mi sufrimiento comenzó cuando aún era un bebe. Me diagnosticaron una malformación corazón. Los médicos dijeron que debería operarme, pero que no lograría vivir después de los 18 años.

Durante la adolescencia, sufrí mucho dentro de mi casa y presenciaba muchos conflictos familiares. Mi padre decía que yo no era su hijo, y junto a las ofensas y violencia física, terminé sometiéndome a esa afirmación. Crecí en un ambiente nocivo, y la amargura dominaba mi corazón día tras día.

Cuando cumplí los 16 años, conocí el mundo de las drogas. Comencé a vender cocaína, heroína y éxtasis. Siempre dormía con un arma debajo de la almohada, porque tenía miedo de que alguien viniera a matarme.

Quería ser diferente, pero no tenía fuerzas para dejar las drogas. Siempre me implicaba en peleas prostitución y en la venta de armas. Al poco tiempo, tuve una relación con una muchacha con quien tuve un hijo, pero no estaba contento, y mi dolor aumentó más aún al estar con ella. Me involucré con otra persona, ella quedó embarazada, pero perdió el bebé. En ese momento, yo no sabía qué hacer, estaba perdido, y no le encontraba sentido a mi vida. La última muchacha que conocí dijo que la madre de mi primer hijo me había hecho una brujería para que tuviera hijos solo con ella.

Me asusté mucho al saber eso y decidí buscar ayuda en un brujo, pero fue en vano, porque me dijo que no podía liberarme de ese mal. Después de eso mi vida comenzó a caer porque hice un pacto con el diablo, derramando mi sangre.

Estaba desorientado, y era atacado por espíritus durante la noche. Ya no soportaba aquella situación. Abandoné a la madre de mi hija, pues aun sentía el dolor de la traición e intenté matarme varias veces, porque no tenía razón para vivir.

Un día, cuando pensaba que iba a ser un día más en mi vida, recibí una invitación de un miembro de la Universal. Sabiendo que recibió la cura de una enfermedad incurable, tomé una actitud y decidí ir. Comencé a hacer las cadenas de oración y me sentía bien en la iglesia, pero cuando estaba afuera me sentía mal porque no le había entregado, verdaderamente, mi vida a Dios.

Pero cuando finalmente decidí decirle “NO” a la situación en la que estaba, todo se resolvió. Hoy tengo paz interior, soy feliz y quiero dar aun más de mí en la Obra de Dios”, afirma Euclides, integrante del grupo Fuerza Joven Francia.