Sedientos del Espíritu Santo

Sedientos del Espíritu Santo

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sedientos932
Una mujer fue a buscar agua a un pozo y allí estaba Jesús, quien le pidió agua para beber. Ella comenzó con sus cuestionamientos. Al principio, por la religión: “La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.

Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y Él te daría agua viva (…) Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que Yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que Yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”, (Juan 4:9, 10, 13, 14).

Jesús quiere que usted resuelva sus problemas definitivamente, dándole el agua que lo hará una persona autosuficiente, el Espíritu de la Vida, de la Paz, de la Alegría. Esto hace que usted sea autosuficiente, que no tenga necesidad de comer de la mano de nadie.

Para beber esa agua debe tener sed e invertir en el Espíritu Santo. Por ejemplo, cuando una persona quiere ser un profesional, estudia varios años para tener su título. Después de graduarse, por ejemplo, en medicina, puede perder amigos, familiares, puede ser lanzada en el medio del desierto, pero no deja de ser médica. Y es eso lo que el Espíritu Santo hace. Usted puede perder toda su familia, su empleo, puede ser lanzado en lo más profundo del abismo, pero no va a perder el Espíritu de la Vida que estará con usted.

La religión enseña que para obtener el Espíritu Santo usted tiene que ser una persona santa, pero Jesús dijo que la condición para que usted reciba el Espíritu de Dios es la sed. Y cuando una persona quiere algo valioso, está lista para pagar el precio.

Los miércoles tenemos reuniones en las que buscamos al Espíritu Santo. Sé que usted tiene trabajo y obligaciones, pero si tiene sed, comenzará a invertir en su relación con Dios a partir de ahora. Va a leer la Biblia, a meditar en las promesas de Jesús, va a orar, a pensar y el miércoles a la noche, cuando vaya a la Iglesia, estará listo para beber del Agua de la Vida.

Si viene los domingos, se va a acostar más temprano y se va a preparar el día anterior. Va a llegar más temprano y se va a preparar para beber. Así, cuando llegue la primera oración, el Espíritu Santo vendrá sobre usted, porque expresó sed, el deseo de recibirlo.

Si se pasó la noche bailando, cantando y se le hizo la hora de ir a la iglesia, usted no está preparado para recibir el Espíritu Santo. Porque vino casi empujado por el deseo de resolver un problema, de recibir una bendición, de beber cualquier agua, no vino dispuesto a beber del Agua de la Vida. Resolverá su problemita hoy, pero mañana tendrá otro. Toda la semana va a enfrentar problemas y no va a saber cómo resolverlos. Entonces tiene que volver nuevamente para recibir la oración, para ser liberado, etc.

Jesús no quiere darle una parte de Él, quiere darle todo, y no hay nada más grandioso, más glorioso, mayor, que el Propio Dios en su vida, viviendo y conviviendo con usted las 24 horas por el resto de su vida.