Sed de sangre

Sed de sangre

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1138.690x460 La china se sienta en el marco de la ventana. Usando tan solo la ropa interior, con una cuchilla en sus manos, lloraba y amenazaba con volar los diez pisos que la separaban del piso. Nadie sabe porqué, nadie sabe desde cuándo estaba allí, pero de a poco los espectadores van acumulándose en la calle.

Shenyang es una ciudad importante industrialmente, capital de la provincia Liaoning y, consecuentemente, el hogar de muchos millones de personas. Decenas de ellas se aglomeraron esa tarde bajo las lágrimas y la ventana de la suicida, algunas sacan fotos, ninguna de ellas llama a la policía.

La población tiene sed de sangre. Tal vez quieran probar su coraje, tal vez solo quieran ver el espectáculo, uno a uno, el griterío para que ella se tire va ganando fuerzas. Alguien silba y pregunta por qué se está demorando tanto. Ella no gasta más el tiempo del público, se suelta y muere instantáneamente.

Banalización de la muerte

También al comienzo de este mes, el brasileño Cleidenilson Pereira da Silva, de 29 años de edad, fue atado a un poste después de intentar asaltar un bar. Tuvo las manos, tobillos y tronco atados por la población y sufrió patadas, golpes, piedrazos y botellazos. El resultado fue la muerte del joven.

Cualquiera, en cualquier edad, puede ver muertes donde quiera que esté. La televisión, el cine, las historietas, los libros… La trama preferida de casi todos los novelistas giran en torno de asesinatos y venganzas que, inevitablemente, son relacionadas a nuevos homicidios. ¿Usted cree que ese tipo de contenidos hacen que las personas vean el homicidio como algo común? Responda nuestra encuesta

¿Incentivar a la muchacha a saltar del 10° piso es diferente de matar y asesinar a alguien? Independientemente de quien sea la persona, actuar de esa manera es un crimen contra la voluntad de Dios. Está claro en los mandamientos dictados a Moisés: «No matarás». Éxodo 20:13

Dios le dio la vida a cada uno y el Señor Jesús la purificó y enseñó a seguirlo. ¿Qué es lo que hace a alguien pensar, entonces, que puede decidir cuando alguien vive o muere? Al contrario de mantener la bronca, lo que enseñó Jesús fue librarse del deseo de venganza.

En su sitio, el obispo Júlio Freitas afirma: «Cuando la persona está dominada por el espíritu de la injusticia, ella tiene el deseo de pagar con la misma moneda. ¡No importa si la injusticia que sufrió fue causada por alguien o si fue fruto de las circunstancias de la vida, ella pasó a decir y hacer cosas para herir a Dios, cuestionando por qué motivo Él permitió que aquello le sucediese! Inclusive, la persona hasta termina perdiendo el sentido de Justicia y, consecuentemente, la razón, pasando a querer hacer justicia por las propias manos».

La Biblia declara «Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.» Mateo 24:12-13

Cuídese a sí mismo y a su familia para que la iniquidad no entre en su hogar, no deje que su amor por Dios se enfríe. Vaya hoy mismo hasta una Universal.