Recuperando a nuestras ovejas

Recuperando a nuestras ovejas

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Indignado, el muchacho no quiere entrar a su casa. Con el cielo como techo, protesta contra su padre: “Tantos años hace que te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.” Lucas 15:29-30

Aun escuchando todo eso, y sabiendo que es verdad, su padre reboza de felicidad. Es cierto que hace algunos años atrás su benjamín tomó parte de su herencia y se fue al mundo, perdiéndolo todo por falta de sabiduría. Pero el regreso del muchacho es como una oveja perdida recuperada por el pastor, como el agua sucia que puede filtrarse, como el tejido que, aun roto, se convirtió en la más bella túnica.

“Hijo, tú siempre estás conmigo y todas mis cosas son tuyas”, responde el padre. “Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ha revivido; se había perdido y ha sido hallado”. Lucas 15:31-32

Ninguna oveja se perderá

Al revés de lo sucedido en la parábola contada por Jesús, el grupo Fuerza Joven Europa (FJE) de Almada, Lisboa, Portugal, no esperó que el hijo pródigo regresara a la casa. Se apresuró a buscar a las ovejas perdidas para reunir al rebaño.

Recuperó casi a mil.

El evento bautizado “I Was Stupid” (“Yo Fui Estúpido”), tuvo lugar en la sede del FJE, especialmente para traer de regreso al camino de Dios a los jóvenes que, por algún motivo, se desconectaron de la fe. Como herramienta de localización utilizaron la televisión, la radio, internet y, principalmente, el amor.

“Lo que realmente tuvo eficacia fue el hecho de que los propios miembros de la FJE visitaron, conversaron y trajeron a los jóvenes de regreso. Eso fue fundamental” explicó el pastor Gelson Luís, coordinador de la FJE.

Una oveja nunca se pierde de su rebaño por voluntad propia. Si allí posee el alimento, techo y afecto, no hay motivo para que huya. Lamentablemente, el camino a la Salvación es un laberinto que exige mucha atención. Una vez que se descuida, la oveja puede ser gravemente herida por los espinos mundanos.

“El objetivo del evento fue darles la oportunidad de regresar y dejar la estupidez de las drogas, vicios y manías, que estaban alimentando los traumas, los complejos, fantasías y deseos destructivos”, explica el obispo Júlio Freitas, responsable por el trabajo del Centro de Ayuda en Europa.

Como el propio obispo dice, sólo existe una forma de dejar la estupidez: actuando con sabiduría.

Yo fui estúpido

Cinthya Marques admite que no siempre actuó con sabiduría. Fruto de una familia desunida, la joven se volvió alguien triste y vacía. Agredía tanto a sus padres y a sus hermanos que llegó al punto de verlos sangrar.

“Todo me enojaba. Me sentía sola. Delante de mis amigos, actuaba de una forma que me dejaba mal. Aun así no me importaba. No quería ser la única diferente. Yo necesitaba llamar su atención”, recuerda.

Irritable, solitaria y viendo sombras casi todas las noches, Cinthya encontró abrigo en la FJE. Por medio de un compañero, ella conoció un grupo de jóvenes. “Me dijo que la elección que hiciera en ese momento determinaría mi futuro. Yo ya estaba cansada de ser de esa manera; sólo quería cambiar.”

El cambio fue gradual. Cinthya comenzó a frecuentar la Iglesia, abandonó las malas compañías, se libró de sus manías y, con mucha fuerza, mejoró su vida. Ya no discute en las calles, su familia ahora está unida y, más que una oveja, la muchacha se convirtió en una pastora, ayudando a quien sufre hoy, como sufrió ella en el pasado.