Quien tiene fe, llega adonde quiere

Quien tiene fe, llega adonde quiere

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Todo en la vida tiene un lado bueno y un lado malo, va a depender exclusivamente del punto de vista. Es precisamente así que diferenciamos a la persona positiva de la negativa, a la optimista de la pesimista.

Lamentablemente existen personas que sólo logran ver el lado malo de las cosas. Esas personas protestan por todo: por la lluvia, por el sol, por el calor, por el frío, en fin… Son incapaces de ver los puntos positivos de cada situación. Su visión está oscurecida por el pesimismo, de manera que sólo ven problemas, nunca ven soluciones; ven barreras, nunca ven oportunidades.

Es como la historia de los dos vendedores que fueron enviados a India por un fabricante de zapatos, a fin de explorar un nuevo mercado. Al llegar al país, el primer vendedor, inmediatamente notó que nadie allí usaba zapatos, por lo tanto, para él, estaba perdiendo tiempo. Se lo comunicó a la empresa y regresó.

Otro vendedor fue enviado y se dio cuenta que en ese país todos andaban descalzos, así que se contactó con la empresa pidiendo que le enviara miles de calzados, porque en aquel lugar, todos necesitarían zapatos.

O sea, ambos se encontraron con la misma situación, mientras que cada uno lo vio de una manera diferente. Mientras uno visualizó solo las dificultades, el otro vislumbró la oportunidad.

Una investigación realizada recientemente por los investigadores Justin Hepler y Dolores Albarracin, de las universidades de Illinois y Pensilvania de Estados Unidos, comprobó científicamente que las personas con sentimientos negativos tienden a ver solamente el lado malo de las cosas. Además, la investigación logró identificar que las personas que nutren el odio hacia algo suelen odiar incluso lo que no conocen. Según los investigadores, esas personas no están abiertas a lo nuevo, siempre reciben las novedades con desconfianza y hacen críticas sin fundamentos sólidos.

Otro estudio, realizado por Gerald Haeffel – investigador y profesor asociado a la Clínica de Psicología de la Universidad de Notredame –  señala que el pensamiento negativo es prejudicial no sólo para la persona, sino también para los que conviven con la misma, ya que el pensamiento negativo es contagioso, principalmente, tratándose de adolescentes o personas que pasan por momentos de estrés más elevado, pudiendo terminar en depresión.

“Casi todo en la vida depende de cómo usted lo ve. Su forma de ver una situación puede hacerlo exitoso o fracasado”, afirma el obispo Renato Cardoso. “Nosotros solo vamos hacia donde tenemos visión para llegar. Si usted está mirando hacia algo malo, una imposibilidad, entonces se va a quedar trabado por eso. Si mira hacia la oportunidad, usted atravesará esa dificultad y va a llegar a donde quiere. Todo dependerá de la visión”, destaca él.

Ser optimista es una cuestión de decisión. Cada vez que un pensamiento negativo aparezca, decida combatirlo con un pensamiento positivo. Eso se llama fe.