¿Quién pedirá su alma?

¿Quién pedirá su alma?

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Mientras Jesús predicaba, la multitud se amontonaba a Su alrededor.

Uno de los hombres que allí estaba, le pidió al Señor que le ordenara a su hermano la partición una herencia, pero Él le respondió: “Hombre, ¿quién Me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” (Lucas 12:13-15)

El Orador les contó entonces, una parábola sobre un labrador rico que produjo con abundancia, guardó todos sus bienes y decidió descansar. A fin de cuentas, con todo lo que poseía, viviría bien, comería y bebería por muchos años.

Y concluyó la enseñanza exclamando: “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?” (Lucas 12:20).

El obispo Edir Macedo explica por qué ese hombre es necio, y quién le pedirá su alma.

Necio

Necio es aquel que actúa con ignorancia y que no sabe lo que podía o debía saber. Imprudente o falto de razón. Terco y porfiado en lo que hace o dice. Actualmente, aún es común que las personas actúen como el labrador de la parábola: trabajan demasiado, recogen sus riquezas y sueñan con vivir abundantemente. ¿Por qué, entonces, lo llamaría necio?

El obispo Macedo explica que ese hombre es insensato por preocuparse solamente por el cuerpo físico, olvidándose de su alma. Él recoge bienes materiales imaginando que eso le serviría para siempre, pero esto no es cierto.

“Todo se termina, todo cesa, todo queda por ahí. Todo, todo, todo. Pero el alma no, afirma el obispo.

Según él, el hombre prudente se preocupa por mantenerse al día en el cumplimiento de la Palabra de Dios. Incluso porque, esta misma noche, la muerte física podría llegar y alguien le pedirá su alma.

¿Quién lo quiere?

“¿Cuándo alguien muere, hacia dónde va esa alma?” – pregunta el obispo, y él mismo responde: “Va al lugar que la persona buscó durante su vida.  Se dirige a quien esa persona ha servido mientras estuvo en la Tierra.”

Sobre la parábola, el obispo explica: “¿Quién pide el alma de ese necio? El príncipe de la injusticia. A quien el necio (el rico) sirvió toda su vida, es él el que pedirá su alma. Porque él lo sirvió.”

De la misma manera, el que vive en la necedad, servirá a la necedad con su alma por toda la eternidad. “Ahora, cuando usted sirve al Señor Jesús, ¿quién Es el que le pedirá su alma? Solo Jesús”, concluye el obispo.

¿Quiere ser diferente al necio? ¿Quiere que su alma se dirija hacia la Eternidad con Dios cuando llegue el momento? Participe del Encuentro con Dios, una reunión que se realiza todos los domingos, en la Universal, y sepa lo que Él espera de Sus hijos.