Piedras de sacrificio

Piedras de sacrificio

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Cuando el español Stefan Mendes habló sobre la familia, sus ojos azules se enrojecieron.

Stefan tiene 35 años, y hace más de 16 que trabaja con piedras. Sus pequeñas manos ya cargaron muchas. Para ser más precisos, ya montó cerca de 140 mil metros cuadrados de piedras de todos los tipos y tamaños, a lo largo de todos estos años. La ocupación la heredó de su papá.

Antes de llegar al cantero de obras del Templo, hace una semana, estaba en Rusia, montando piedras en la construcción de una lujosa mansión del presidente de Ucrania. Un lugar helado y grisáceo. Distante. Cuando recuerda a su familia, dice otra palabra: sacrificio.

Después de esa obra, fue transferido a Brasil, y, en este momento,  está con otros cinco españoles, colocando en la fachada del Templo de Salomón las piedras provenientes de Israel. Pero antes, trabajó también en la construcción del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, en Asturias, España.

Los ojos de Stefan se humedecen fácilmente debido a lo que extraña a su familia. “Es malo porque solo mando dinero, sólo mando dinero… Estar cerca de ellos es difícil”, relata, hablando un portugués muy claro.

Pero, además del idioma, lo claro también es el empeño con el que hace el trabajo. Porque de allí viene su sustento y el de su familia. Primero se hace un riel en los perfiles de aluminio y después se pone la piedra rugosa y pesada, una por una, es un trabajo estrictamente manual y de mucho cuidado.

La piedra que Stefan está poniendo es una de los tres tipos que se utilizarán en la construcción. Fabricadas en la pedrería de Hebrón, en Israel, se cortaron con excavadoras y sierras y se pusieron en conteiners, finalizando así el proceso de extracción en el mismo lugar. Después, salieron del puerto de Ashod directo al puerto de Santos, en San Pablo.

Esa misma piedra, bastante utilizada en las construcciones de Jerusalén, mide 25x50x3 centímetros, y se la denomina Taltishe. Con este tipo de piedra, se revestirá la fachada del Templo, cerca de 19 mil m². Para realizarlo se utilizará alta tecnología, a través de un proceso llamado “fachada ventilada”, que facilita tanto la colocación de las piedras como su manutención.

Primero, al perfil de aluminio ya fijado en la pared, se pone un riel (foto). Después, se coloca una piedra por vez (foto). Inmediatamente después, llega una capa de silicona por entre las piezas, cumpliendo la función de unirlas.

No es difícil entender el motivo por el cual Stefan esté tanto tiempo lejos de casa al observar lo específico que es el trabajo con piedras en todo el mundo. Porque si hay una cosa que él elige hacer mientras trabaja, es dedicarse totalmente. “No pienso en otras obras. No pienso en otras construcciones, en nuevos trabajos. Pongo fuerza en lo que estoy haciendo en ese momento, para no cometer errores”, explica.

Stefan es católico, y cuando supo que trabajaría en la colocación de piedras de la fachada del Templo de Salomón buscó información sobre el proyecto en internet. Estoy feliz. “Y orgulloso”, añade.

Stefan es un colaborador de la obra que trabaja haciendo la colocación de las piedras de Israel en toda la fachada. Pero hay Stefans de todo el mundo, quienes también colaboran con la construcción, realizando la colocación de su piedra particular a su manera, o de diversas maneras, en toda la extensión del Templo de Salomón.

Son Stefans desconocidos, brasileños, españoles, indianos, portugueses, angolanos, argentinos y representantes de tantos países que ayudan, de alguna forma, a colocar su piedra de Israel. Y para muchos, una piedra de sacrificio.

Stefan sabe que sólo verá nuevamente a su esposa y a sus dos hijas, de 5 y 12 años, solo en algunos meses, cuando tendrá una semana junto a ellas antes de regresar para quedarse hasta la finalización de la obra. Pero lo que tal vez él no sepa es que sus ojos húmedos se mezclan con los de millones de personas de todo el mundo quienes contribuyen para que la construcción, 53% concluida, pueda concluirse.

De piedra en piedra, con lágrimas y sudor, el Templo de Salomón se alza como un gigante, revestido de fuerza, fe y sacrificio.

Si usted quiere colocar su piedra en la construcción del Templo de Salomón, haga clic aquí.