Pensamiento #14 — Una nueva sangre en las venas

Pensamiento #14 — Una nueva sangre en las venas

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¿Quién es mi madre y mis hermanos? (…) Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre. Marcos 3:33-35

A pesar de que Jesús había nacido de María y había tenido hermanos y hermanas, este parentesco humano que Él tenía con ellos no garantizaba el parentesco de ellos con Dios. Vea cuán engañados están aquellos que aprendieron a orar a la Virgen María como intercesora de ellos ante de Jesús.

María era virgen antes de dar a luz a Jesús, pero después que se casó con José tuvo cuatro hijos y por lo menos dos hijas (Mateo 13:55-56). ¿Cómo puede una madre de seis hijos continuar virgen? En el pensamiento de arriba, Jesús hizo mención de no tratar a Su madre y a Sus hermanos con algún tipo de preferencia. Por lo contrario , colocó a los que hacen la voluntad de Dios por encima de ellos.

Hacer la voluntad de Dios es más poderoso que la sangre que corre en sus venas. Si usted hace la voluntad del Padre, no importa si su sangre es de familia noble o pobre. No importa si usted fue un hijo bastardo o de padre presente. No importa si el color de su piel es blanco, negro, amarillo o colorado. No importa si su origen es el peor o el mejor. ¡Si usted hace la voluntad de Dios, eso le convertirá en hermano, hermana, madre, e hijo de Dios! ¡Él será su nueva familia!!

Hay quienes se jactan de tener parentesco con alguien rico o famoso. Usted ve eso por ahí todo el tiempo. “Fulano, es novio de la cuñada de la hermana del vecino de aquel tipo famoso.” Sí, hay quien se jacta incluso de eso.

Pero quien hace la voluntad de Dios tiene parentesco con Jesús… ¿Usted quiere una nueva Familia?

Aplicación: Haga la voluntad de Dios y no confíe ni desconfíe de su historia familiar.

Extraído Blog Obispo Renato Cardoso

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