Paz y alegría: ¿dónde encontrarlas?

Paz y alegría: ¿dónde encontrarlas?

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Algunas personas imaginan que solo es feliz quien vive en medio a la abundancia, en un hogar repleto de beneficios y llevando una vida satisfecha y plena económica y profesionalmente. Sin embargo, no cuentan con el conocimiento de que nada de lo que posean o conquisten en este mundo es suficiente para proporcionar la paz y la alegría que tanto anhelan.

En verdad, aunque la persona tenga bienes, salud, familia y una vida aparentemente placentera y próspera, si no tuviera a Dios como el primero en su vida y si no usara la fe que Él proporciona, jamás alcanzará la felicidad plena.

Sobre este tema, habló recientemente el obispo Edir Macedo, durante la transmisión de la Palabra Amiga a través de Red Aleluya y Tv Universal. Él orientó a los oyentes e internautas sobre la forma para alcanzar la plenitud de vida.

“El Señor Jesús dijo: “Si alguien tiene sed, venga a mí y beba.” (Juan 7:37). Tal vez usted diga: ‘¿Pero… sed? Cuando tengo sed bebo agua.’ Realmente es así, pero no es a esa sed a la que me refiero, sino a aquella a la que usted tiene de vida, de paz, de alegría. Entonces, el primer paso para resolver ese problema se llama fe. Puede ser que la suya este sofocada por las dudas, miedos, problemas, pero ella está ahí, sí; y esa fe – por menor que sea – es el poder de Dios dentro suyo”, dijo el obispo. ¿Y para qué tenemos esa fe? Para luchar y vencer. Pero cuando hablamos de fe, no nos estamos refiriendo a la religión, ahí es que mucha gente se engaña. Fe no es religión y no tiene nada que ver con eso, sino que nos referimos a la vida, a fin de cuentas, la fe es el único canal que nos conecta a Dios. Y cuando usted se sumerge en el mundo de la fe, entonces sí, usted se sumerge en el mundo de la vida sobrenatural, usted comienza a vivir en otra altura, en otro nivel del río”, destacó, subrayando que cuando esa fe supera el nivel de las dudas, la persona comienza a andar sola y a contar con ella misma y, sobretodo, con Dios.

Es lo que la hace alcanzar la tan soñada felicidad, sin depender de nada ni de nadie.

 

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