Padres rezan en vez de llamar al médico y el hijo muere

Padres rezan en vez de llamar al médico y el hijo muere

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Por la negligencia de una pareja, un niño de 7 años murió. Seth, que era el hijo adoptivo de Timothy y Sarah Johnson, tuvo pancreatitis y septicemia aguda, sin embargo, los padres no buscaron ayuda médica. En su lugar, investigaron en internet y lo diagnosticaron, por cuenta propia, con otros problemas de salud, y el hijo continuó sin tratamiento.

Un día, mientras viajaban, recibieron un llamado de su hijo mayor diciendo que Seth se sentía mal. Ellos continuaron sin tomar providencia y cuando volvieron el hijo estaba peor. En vez de llamar a una ambulancia o llevarlo al hospital, la pareja optó por rezar, esperando que se cure. La mañana siguiente, vieron que el niño estaba inconsciente, pidieron socorro, pero ya era demasiado tarde.

El caso sucedió en el 2016, pero la acusación formal a los padres por lo sucedido solo llegó ahora, a principios del 2017.

Irresponsabilidad

Además de negligentes, la pareja actuó con una fe necia, y por eso terminó cometiendo un crimen. La fe y la inteligencia caminan juntas y necesitamos saber identificar cuando un problema se soluciona exclusivamente por medio de la fe y cuando es necesario, también, buscar a un especialista. “Nosotros tenemos cuerpo, alma y espíritu, y todas esas partes necesitan cuidados. El Señor Jesús era equilibrado, Él descansaba, caminaba en la arena, tenía una alimentación saludable. Podemos comprobar eso en varios pasajes bíblicos”, comenta la conferencista Fátima Bassini.

El problema no fue que la pareja ore, pidiendo ayuda o socorro de Dios. El problema fue que ellos no buscaron ayuda médica. Si lo hubiesen hecho, estarían uniendo dos importantes herramientas y, con seguridad tendrían éxito y el niño estaría vivo. “Dios es extremadamente equilibrado. Entonces, todo lo que usted hace que no es movido por un equilibrio no tiene a Dios. No sirve que usted quiera ser demasiado espiritual y se olvide de su cuerpo, así como no sirve que usted cuide su cuerpo y olvide de su vida espiritual. Los dos deben estar juntos”, finaliza Fátima.

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