Optimice sus resultados

Optimice sus resultados

Por

000054062418_00

Greg era gerente de una cafetería en el sur de California. Por la mañana, el clima frío, filas y filas en las cajas para comprar café, capuchino, chocolate, té o cualquier otra bebida caliente para levantar el ánimo y comenzar el día. Y por ahí iban las personas con sus vasos de cartón, bebiendo mientras caminaban o llevando la bebida al trabajo, como le conviene a quien está acostumbrado al trabajo en la ciudad.

Sin embargo, por la tarde… Estamos hablando de California, mi amigo. ¿Quién quiere un café humeando cuando los grados Celsius deciden hacer fiestas veraniegas? Con mucho calor afuera, no había nadie en la cafetería. Pero Greg tenía una obligación con las ventas y metas trazadas por la sede de la empresa. No podía basarse solo en el momento matutino para mantener el negocio. ¿Qué podía hacer, entonces, para llevar a alguien a tomar un café en esas horas muertas de la tarde sofocante? La compañía tenía recelo de las bebidas congeladas. Pensaban que los shakes (batidos) eran para las cadenas de comida rápida y no para cafés acogedores con estilo italiano. El presidente rechazaba todas las propuestas que le llegaban. El gerente decidió actuar antes y preguntar después.

Revisó el stock del negocio. Miró bien los ingredientes que tenía – todos enviados por la central -para ver que podía surgir de allí, pero que escapara de la monotonía. Azúcar, vainilla, chocolate, café y leche. Ok. Y lo que faltaba era fácil de conseguir: hielo, mucho hielo. El equipamiento que necesitaba tampoco era difícil: una buena licuadora.

Luego vino la prueba de la verdad: con el público. Greg, su colega de función Anne y los otros empleados le mostraron a los clientes una opción  para tomar un café vespertino sin desmayarse con el calor. Aquellos vasos altos transparentes, mojados por fuera por la condensación, con una mezcla de hielo finamente triturado y un sorbete colorido fueron irresistibles. Entonces vino la siguiente prueba: mostrar el resultado a la central.

Fue allí donde Greg usó la cabeza. En vez de llegar con otra receta que los jefes rechazarían, llevó no solo la bebida, sino el resultado de las ventas. Irrefutable: la versión helada representó el 30% de los ingresos.

Greg revolucionó. La empresa hizo oficial su invención en el menú. Como es una red internacional, ¡solo las ventas de las bebidas heladas hoy producen más mil millones de dólares al año! ¿Está bien para usted, hombre?

Esto nos hace pensar: muchos hombres quieren mejorar su vida, pero algunos lo ven como un ideal lejano. Greg, con una solución de simple ejecución, usó lo que estaba allí mismo, a su mano, y revolucionó la compañía para la cual trabajaba. ¿Y usted lector? ¿Qué tal comenzar a pensar en las herramientas internas que ya tiene – comenzando por la cabeza – y usarlas – de la mejor forma posible? Eso se llama “optimizar”, una palabra un poco reciente que significa exactamente lo que parece: buscar la mejor manera de realizar una actividad, ser mejor, aunque ya sea bueno, administrando de forma inteligente y mejor los recursos que ya usa (o estaban medio olvidados) en la vida cotidiana. Haga como Greg y mire su stock interno en la cabeza. Usted llegó al punto: hablamos de excelencia. ¡Manos a la obra!

Amplíe sus límites

Usar sus cualidades para ser un hombre excelente es exactamente lo que trata el IntelliMen cada reunión mensual de este año, que es el “Año de la Disciplina”. El término IntelliMen, nombre del grupo dedicado a los hombres que quieren ser mejores en todas las áreas de su vida, fue creado a partir de la combinación de las palabras en inglés intelligent (inteligente) y men (hombres).

Hoy en día el respeto es fundamental para que haya una buena relación interpersonal. Si usted es hombre y desea cambiar sus actitudes, el momento es ahora. Únase al proyecto IntelliMen y aprenda a ser un mejor hombre. Para más información sobre el grupo ingrese aquí.