Nueva esperanza para los diabéticos

Nueva esperanza para los diabéticos

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Hay una nueva esperanza para la cura de los insulino-dependientes con diabetes tipo 1. Investigadores de Jerusalén han identificado la señal de entrada que inicia la producción de la insulina que producen las células beta en el páncreas.

Se habla del descubrimiento de un avance que podría ayudar a los investigadores a encontrar maneras de restablecer o aumentar la función de células beta en personas con este tipo de diabetes, que suele aparecer en la infancia.

El trabajo sobre el proyecto de varios años fue dirigido por el Prof. Iuval Dor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, el Instituto de Investigaciones Médicas de Israel-Canadá y sus colegas de la Universidad del Centro Medico Hadasa, con la asistencia de la sección de diabetes de la empresa Roche Pharmaceuticals. El estudio fue publicado en una edición reciente de la revista Cell Metabolism.

“Nuestro trabajo demuestra que a medida que el nivel de glucosa aumenta en la sangre, le dice a las células beta q se regeneren”, dijo Dor. “No es la glucosa en sangre en sí la señal, sino la capacidad de detección de la glucosa de la célula beta, la clave para la regeneración”.

Esta es la primera vez que se demostró que un alto nivel de glucosa es el “gatillo” que induce a las células beta a regenerarse. En personas que sufren de diabetes juvenil, el sistema inmunitario lanza un ataque equivocado contra las células beta productoras de insulina, como si fueran células extrañas, lo que resulta en disminución de las células de la producción de insulina y la pérdida eventual de la función.

Sin insulina, las células del cuerpo no pueden absorber la glucosa de la sangre y utilizarla para producir energía. Como resultado, la glucosa se acumula en la sangre, dejando a las células del cuerpo y los tejidos muertos de hambre por energía. Es por eso que las personas con la enfermedad deben inyectarse insulina y controlar sus niveles de glucosa en la sangre con cuidado varias veces al día.

Para curar la diabetes tipo 1, deben desarrollarse métodos para aumentar la reaplicación de las células beta y la masa, de ahí la importancia potencial terapéutica de este estudio. En su trabajo, utilizaron un sistema genético para destruir el 80 por ciento de las células productoras de insulina en el páncreas de ratones adultos, lo que hace a los ratones diabéticos.

Debido a que este estudio demostró que la regeneración depende de los niveles de la glucocinasa, el hallazgo podría allanar el camino para el desarrollo de una nueva clase de medicamentos para modular la glucoquinasa u otras medidas en la vía de la detección de glucosa para dirigir a las células beta en el camino de la regeneración y la reproducción. El Prof. Aarón Hanukoglu, experto en diabetes en el Cento Médico Wolfson en Holón y la Facultad de Medicina Sackler de la Universidad de Tel Aviv, comentó: “La incidencia de la tipo 1 ha aumentado constantemente desde hace varias décadas en muchos países alrededor del mundo, incluido Israel, y muchas investigaciones están tratando de encontrar una cura o la prevención de esta enfermedad crónica”.

“La investigación en ratones es muy elegante y laboriosa, y de ser verificados en los seres humanos, puede conducir al desarrollo de medidas terapéuticas para la regeneración de células beta pancreáticas y una cura para la diabetes juvenil”. “Pero la investigación sobre modelos animales no siempre puede aplicarse con éxito en seres humanos y el desarrollo de terapias basadas en estudios con animales puede tomar muchos años”, concluyó el Prof. Hanukoglu.