No se trata de ser el primero

No se trata de ser el primero

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La sociedad actual es muy competitiva a tal punto que muchos luchan por ser los primeros en todo: los primeros de la familia en graduarse, los primeros entre los compañeros de trabajo en ascender, los primeros del grupo de amigos en casarse, entre otras cosas. Esto sucede porque estar en primer lugar les da un cierto prestigio, un estatus diferente del resto, que les permite ser reconocidos y tener beneficios.

Sin embargo, con Dios todo es diferente, no existe la misma lógica que hay en el ser humano. Con Él, el primero es último, el mayor es siervo del menor y el que quiere salvar su vida la pierde.

El ejemplo de David

En el pasado, el hijo primogénito era el que ejercía el derecho de presidir la familia cuando el padre moría y también le correspondía recibir gran parte de su herencia.

David no tenía ese derecho. Al contrario, su papel en la familia se resumía en pastorear las ovejas, función que en esa época era ejercida por los siervos de la casa.

No obstante, sin que nadie viera lo que hacía, David arriesgaba su vida al proteger el rebaño de los peligrosos predadores, porque su interés no estaba en ser reconocido por los demás, sino que buscaba agradar al Señor con todo su corazón.

En una oportunidad, David derribó al gigante Goliat, un filisteo enemigo de Israel, con una simple piedra y lo mató con la propia espada del guerrero. Él sabía que no podría haber hecho semejante hazaña si Dios no estuviera a su lado, por eso, entregó la espada al Tabernáculo en señal de que el Altísimo tenía toda la honra.

Dios vio que el interior de David era sincero. Por eso, pese a ser despreciado por sus seres queridos y no tener ninguna experiencia para gobernar, lo eligió para reinar en Israel, convirtiéndolo así en un gran rey.

«… y antes de la gloria está la humildad.» Proverbios 15:33

Consagración de los Segundos

En la misma fe de David, las personas que quieran agradar al Altísimo y ponerlo en primer lugar en sus vidas recibirán la Consagración de los Segundos en el Santo Culto de las 9:30 h, en el Templo de la Fe, Av. Corrientes 4070, Almagro, y en todas las Universal del país.

Para más información, comuníquese al: (011) 5252 4070.