¡Nada somos!

¡Nada somos!

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Cada día vemos cuán privilegiados somos al servir a nuestro Señor

¡Buenas tardes, obispo! Estaba meditando en este texto y me gustaría compartírselo:

“Porque a lo que pienso, DIOS NOS HA MOSTRADO A NOSOTROS, LOS APÓSTOLES, COMO LOS POSTREROS, como a sentenciados a muerte; porque somos hechos espectáculo al mundo, y a los ángeles, y a los hombres. NOSOTROS LOCOS por amor del Cristo, y VOSOTROS PRUDENTES en el Cristo; NOSOTROS FLACOS, y VOSOTROS FUERTES; VOSOTROS NOBLES, y NOSOTROS VILES.
Hasta esta hora hambrientos (todos nosotros tenemos comida), y tenemos sed (tenemos para beber), y estamos mal vestidos (tenemos ropa), y somos heridos de golpes (somos bien tratados), y andamos vagabundos (tenemos donde vivir);
Y trabajamos, obrando con nuestras manos (trabajamos con la fe); nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y sufrimos;
Somos blasfemados, y rogamos; hemos venido a ser como la basura de este mundo, inmundicias de todos hasta ahora”. 1 Corintios 4:9-13

Vamos a meditar en algunos puntos:

1. En el versículo 9, los apóstoles, que eran la mayor autoridad en la iglesia, entendían que Dios los colocó como postreros, o sea, siervos de todos. Es lo que somos…

2. En el versículo 10, creo que aprendemos que debemos darles todo a todos, y creer que Dios nos suplirá en todos los aspectos, principalmente en el espiritual. Las revelaciones y las inspiraciones nos son dadas para eso: “Porque yo recibí del Señor lo mismo que os he enseñado…” (1 Corintios 11:23).

3. En el versículo 11 y 12, vemos cuán privilegiados somos al servir a nuestro Señor en la Iglesia Universal del Reino de Dios. Los apóstoles tenían necesidades que nosotros no tenemos y tenían que hacer todo, incluso el trabajo físico y, aun así, servían con alegría y, por eso, el número de “salvos” crecía día a día: “Y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén…” (Hechos 6:7).

4. En el versículo 13, vemos que la persecución era tan intensa, que ellos se consideraban “la basura de este mundo, inmundicias de todos”. Usted ha dicho que la facilidad genera a los débiles y que la dificultad genera a los fuertes. Lamentablemente, tenemos a quienes piensan que son “lo más importante del mundo”, y terminan despreciando al Altar, incluso pensando que la Iglesia será afectada, cuando, en realidad, tenemos que nutrir los mismos sentimientos de los apóstoles: ¡de que nada somos!

¡Que Dios los bendiga a usted y a la Sra. Ester mucho más!