Música triste

Música triste

Por

Muchos se desconectan del mundo cuando escuchan una canción y se dejan llevar por las emociones infelices del pasado

Seguramente, ya te ha pasado…  que escuchas esa canción de amor super-triste y tu corazón empieza a ablandarse. Después viene algo a tu mente que te entristece, y empiezas a sentirte triste, igualita a la canción. Sabes que tienes que dejar de escucharla, de lo contrario llorarás, pero igual te quedas escuchándola, recordando, como si estuvieras en una novela. Todos esos recuerdos, que te lastiman tanto, van pasando uno detrás del otro, ¡hasta parece que estuvieran en cámara lenta!

Eso muestra que te has dejado llevar por el corazón, puesto que esa canción te hechizó. Y te has quedado con la mirada perdida, como alguien que se fue de la tierra, y se fue hacia el espacio de la emoción.

Lo peor de todo es que muchas veces a la persona le gusta eso. Pareciera que acordarse de cosas tristes y feas es bueno. La persona se ocupa de vivir dentro de esas emociones, en lo oscuro de la melancolía. Entonces empieza a mirar a todos a su alrededor y comienza a juzgarlos.  “Nadie la entiende. No le importa a nadie. Esa gente solamente piensa en sí misma, no les importa lo que les pasa a los demás. ¡Son hipócritas!” 

Ahora, volvamos a poner los pies en la tierra y razonemos. Primero: ¿Cómo entender a alguien que adora sentirse así? Cada vez que me pasa algo malo, lo que evito con uñas y dientes es esclavizarme en ese problema. Si no puedo resolverlo ¿por qué me voy a encarcelar a él? Por eso no escucho música triste, no me gusta hablar del problema ni que me pregunten del tema. Sinceramente, si alguien se siente triste por verme pasar por eso debe orar por mí, ¡eso sí!

Segundo: ¿Cómo ocuparse de la persona que no quiere salir de ese drama?  ¿Todos los que la rodean tendrán que ahogarse con ella? ¡Use la fe, por favor! Su corazón no vale nada, no le de todo ese poder.

Tercero: parece que la gente solo pensara en sí misma, pero la verdad es que la vida continúa y yo no conozco a alguien que no tenga sus propios problemas y desafíos. Sería bueno que no dependiese tanto de los demás. ¿Ellos podrán ayudarnos a resolver nuestros problemas? La mayoría de la veces, no.  Entonces ¿porqué no volverse a quien puede? ¡Eso es lo que hago yo!

¿Recuerda cuando dije que mi hijo había recibido el Espíritu Santo?… No sucedió. No, no sucedió. Ahora él está dando una vueltita por el mundo. Y ¿qué puedo hacer? Voy para adelante, no sé si estaremos aquí el día que él decida volver, pero algo se, Dios estará y él va a volver.