Mirad a Abraham

Mirad a Abraham

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En todo lo que hacemos es importante buscar buenos ejemplos. En la vida profesional, buscamos seguir los consejos de los buenos líderes. En la vida escolar, buscamos referencias de importantes autores, maestros y profesores. Así también es en la vida personal y, sobre todo, en la vida espiritual.

Para la última área citada, la propia Biblia indica las referencias, y una de ellas es Abraham. Está escrito en Isaías 51:2: “Mirad a Abraham, vuestro padre, y a Sara, que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo, lo llamé, lo bendije y lo multipliqué.”

Es importante notar que el profeta no solo sugiere prestarle atención al ejemplo de Abraham, sino que también afirma que él es nuestro padre. El obispo Clodomir Santos explica mejor esto:

“Él es llamado padre de todos los que un día decidieron vivir en la justicia, entregar la vida al Señor Jesús, creyendo en el plan de la Salvación, a través de Jesús, que vino a este mundo, vivió aquí como hombre, pero también como Dios, porque no pecó”.

Basándose en el siguiente pasaje bíblico: “… sabed que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.” (Gálatas 3:7), el obispo afirma: “Abraham es muestro padre espiritual”.

No se postre

Entre las lecciones que podemos aprender de la vida de Abraham, que está registrada en el libro de Génesis, a partir del capítulo 12, el obispo Clodomir destaca una muy importante:

“Él nunca se dobló. Él nunca se postró. Él nunca se rindió al espíritu de la religiosidad, que hace que la persona quede atada, cargando el peso de la culpa, el peso de la condenación, incluso después de haberse arrepentido, de haber abandonado el error, incluso después de haber abandonado el engaño”.

El obispo recuerda que Abraham atravesó situaciones muy difíciles, como la relación familiar con Sara, su esposa, y Agar, su sierva. Fueron muchos conflictos y, por mucho tiempo, Abraham esperó el cumplimiento de la promesa de Dios que de él surgirían muchas naciones.

Solamente cuando el matrimonio ya era de edad avanzada, nació Isaac, el hijo de la promesa. Sin embargo, durante el tiempo que esperaron, Abraham siguió obedeciendo las órdenes de Dios.

“Esta es la fe abrahámica”, afirma el obispo. “Él no permaneció mirando hacia lo que no funcionó. No funcionó hoy, pero funcionará mañana. Si no funciona mañana, funcionará pasado mañana. ¿Sabe por qué? ¡Porque él consideraba el poder de Dios! Consideraba lo que Dios había prometido y la alianza que él tenía con el Altísimo”.

De la misma manera también es necesario que el hombre mantenga la fe, independientemente de todos los problemas que se le presenten. “Hay personas que quieren ver para creer. No espere ver, no espere sentir. Si usted permanece con la esperanza de sentir, va a morir queriendo sentir y no sentirá nada. Usted debe hacer su parte. ¡Tiene que cooperar en la certeza de que Dios va a operar! Porque si usted, si nosotros, como seres humanos, estamos haciendo nuestra parte, ¿Dios no hará la parte que Le pertenece siendo que Él es santo, justo, verdadero y fiel?”, concluye el obispo.

Y usted que quiere aprender más sobre la fe abrahámica, sobre la fe inteligente, acérquese a la Universal más cercana a su domicilio. Vea las direcciones aquí.

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