Mi marido es evangélico, pero le gusta ver pornografía. ¿Cómo puedo cambiar eso?

Mi marido es evangélico, pero le gusta ver pornografía. ¿Cómo puedo cambiar eso?

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En la edición de esta semana, los profesores Renato y Cristiane Cardoso respondieron la pregunta de la alumna Suelen. Ella enfrenta problemas con su pareja, que es adicto a la pornografía. Él dice que va a parar, pero no cumple con lo que promete y, a causa de eso, ella no logra tener intimidad con él. ¿Qué debe hacer? Vea a continuación la orientación.

Suelen – Estoy casada hace siete años. Tengo 27 años y mi esposo tiene 30 años. Somos evangélicos, nos casamos y aún frecuentamos la misma iglesia, pero él es adicto a la pornografía y siempre ve muchos videos. Ya conversamos, y él siempre dice que va a parar, pero vuelve a ver nuevamente por internet, TV e incluso alquila DVDs. Yo ya no soporto más esto, estoy muy triste y no logro tener más intimidad con él porque siempre creo que está pensando en las cosas que vio.

Cristiane – No me parece que su esposo quiera parar de ver pornografía, porque él llega a alquilar DVDs.

Renato – Eso también muestra que su caso es serio. Ya no es más un acto recreativo, es una compulsión sexual, porque él ve en la TV, en internet y alquila DVDs. Eso es lo que ella sabe, quitando lo que ella no sabe.

Cristiane- Y si él, se está comportando así hace siete años, quiere decir que él no tuvo ninguna consecuencia mala de ese acto, a no ser que ella haya peleado con él y se haya puesto triste. Pero ¿qué perdió él? Nada prácticamente. Ustedes continúan casados y evangélicos.

Renato – Que eso quede registrado para todos los hombres que creen que la pornografía ayuda a condimentar la vida sentimental. Vean lo que esta esposa siente con respecto al marido. Ella dice que no logra tener más relaciones con él, está triste porque siempre cree que él está pensando en lo que vio. Hombres, abran sus cabezas, y usen la cabeza de arriba para pensar: ¿a usted le gustaría que su esposa, cuando se acueste con usted piense en otro hombre teniendo sexo con ella? Yo no conozco a ningún hombre que le gustaría, a no ser que sea loco. Pero es a eso que usted, hombre que ve pornografía, sujeta a su esposa, tanto que, en vez de que ella esté más conectada con usted, más excitada durante la relación, a ella le da asco. Esa tesis de que la pornografía condimenta la vida sexual de la pareja no funciona. A ninguna mujer le gusta saber que no es suficiente para el marido, como tampoco al hombre le gustaría saber que él no es suficiente para la mujer. Eso no le hace bien al matrimonio, es algo altamente egoísta. La pornografía es para quien quiere hacer el amor consigo mismo. Es por eso que toda persona que la consume también es adicta a la masturbación. Ella tiene que satisfacerse con las propias manos, porque generalmente no encontrará una pareja que acepte eso. Les dejo este mensaje a los hombres. Y Suelen, usted dice que no soporta más, pero, si él está así y parece no querer ayuda, usted tiene que forzar el cambio de esta situación. Dígale que usted no acepta más esto y que, para que la relación no termine, él tendrá que buscar ayuda. Si él está dispuesto, usted también estará dispuesta a continuar con él y lo ayudará en esa trayectoria hasta la total liberación de ese vicio. Usted puede apoyarlo, ser paciente mientras vea que él se está esforzando. Pero, si él insiste en ese error, usted se retira para no continuar siendo lastimada.

Cristiane – O sea, usted debe llevarlo a hacer algo al respecto de eso, en vez de continuar aceptando la excusa de que él cambiará. Él ya mostró que no tiene palabra. Usted puede invitarlo a participar de la «Terapia del Amor», también tenemos un trabajo para la cura de los vicios. Muchas personas hasta quieren ser curadas del vicio, pero no saben cómo, porque ya intentaron tratamientos y no se solucionó nada.

Renato – El vicio es algo más fuerte que usted, por eso él lo controla. Si usted quiere liberarse de un vicio, salga de la ilusión de que lo tiene controlado, porque no es así. Ya sea que su vicio es la pornografía, las drogas o el alcohol, ninguno de ellos está en el control. Si algo lo está dominando, usted necesita una fuerza mayor para ayudarlo a liberarse.