“Me sentía la despreciada, la que no le importaba a nadie”

“Me sentía la despreciada, la que no le importaba a nadie”

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Griselda Castro: “Desde niña sufrí depresión. Me sentía frustrada, vacía, a pesar de tener una familia que me contenía. A los 11 años empecé a salir, a los 12, a fumar cigarrillos y a tomar cerveza.

Desaparecía dos o tres días. Tenía la necesidad de cubrir el vacío que había dentro de mí. La primera vez que probé marihuana me olvidé de lo que vivía y pasé un buen rato, pero al otro día volví a estar mal. Nada me ayudaba, así que seguía: probé cocaína, crac y éxtasis.

Buscaba estar mejor, pero perdía el conocimiento intoxicada. A veces, mis compañeros de fiesta me dejaban tirada en la puerta de mi casa.

Tenía quistes en los ovarios, en las mamas y en el útero, además de endometriosis. No iba a poder tener hijos.

Consumía para arrancar lo que llevaba dentro y con nada lo lograba. Sentía que era la despreciada, la que no le importaba a nadie. Estaba mal las 24 horas, no podía aparentar, se notaba. Me veía horrible, no me respetaba como mujer. Fueron tres mis intentos de suicidio. No quería vivir más, tomé pastillas dos veces y en una quise cortarme. No fue profundo, me vendé y seguí, lo cubrí, mintiendo como lo hacía siempre.

Al llegar a la Universal, me entregué rapidísimo. Dejé los vicios, estoy sana, tengo una familia y superé la depresión por completo. Dios es mi todo, Él me dio paz, felicidad y lo más importante, Su Espíritu”.

Quizás, muchas veces pensó que la depresión y usted son uno. No se resigne a que sea su compañera de vida, necesita alejarse porque, en realidad, es su enemiga. La depresión usa sus emociones, pensamientos y recuerdos para atacarlo.

Participe este viernes a las 12 h en el Templo de la Fe, Av. Corrientes 4070 – Almagro o en la Universal más cercana a usted. Haga clic aquí y vea las direcciones de la iglesia.

Si usted quiere comunicarse con nosotros, puede hacerlo llamando al (011) 5252-4070.