Mascota de la semana – Curl Americano

Mascota de la semana – Curl Americano

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En los comienzos de los años 80 del siglo pasado, en California, Estados Unidos, surgieron los primeros ejemplares de gatitos con las orejas retorcidas, rizadas (curl, en inglés) que tuvieron mucho éxito entre los amantes de felinos domésticos. Luego, el Curl Americano, una mutación del gato común americano, fue reconocido como la raza oficial. Rápidamente fue diseminado por Europa, donde comenzó a tener éxito al final de la misma década en Francia y en los años 90 en Gran Bretaña.

Las orejas volcadas y muy peludas, principal característica de la raza, son medianas, más anchas en la base, con los extremos redondeados. Durante los primeros días de vida, el cachorro puede tener las orejas sin curvas, lo que cambia cuando crece. El rizado de ellas aparece de a poco, afirmándose a los 4 años de edad. Los ojos, muy grandes, no necesariamente tienen relación de color con el pelaje.

Cepillarlo una vez por semana basta, pues su pelaje (que puede ser corto o largo) casi no da trabajo. Las orejas, por ser muy peludas, necesitan limpieza con productos específicos. Se debe tener cuidado para no lastimar su cartílago. No hay un color específico para la raza – pueden encontrarse curl americanos con más de 60 tonos diferentes. Su peso puede variar entre 3 y 5 kg. de cuerpo medio a largo.

El Curl Americano es muy juguetón, sea de la edad que fuera. Parece un eterno bebé, solo creciendo en tamaño, sin cambiar el temperamento. Los adultos juegan con los cachorros como si tuvieran la misma edad. Es muy fácil la convivencia con otros gatos, perros y personas. Es una de las razas que más se apega a sus dueños, siendo un gran compañero. Prácticamente no maulla.

Muy afectuoso, no se pierde un juego acompañado o solo. Por eso mismo, necesita espacio para ejercitarse, dentro o fuera de casa (adora un jardín o una quinta). Muy curioso, es un excelente explorador y protector de la casa contra plagas (como las ratas). Se adapta muy fácilmente a los distintos ambientes y a la mudanza. Suele querer permanecer cerca del dueño, aún en los quehaceres domésticos.