Los Diez Mandamientos

Los Diez Mandamientos

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¡Hola, Obispo!

Como todo el resto de la vida inteligente en el planeta, mi esposo y yo estamos siguiendo la novela Los Diez Mandamientos. ¡La novela es muy fuerte! Hasta ahora, solo vi elogios. Hay que ser MUY prejuicioso e intolerante para no reconocer el valor. Los haters que criticaban y ridiculizaban a Red Record en la época del estreno de la novela, se callaron. Desaparecieron. No es para menos, en tantos años de novelas por televisión, nunca hubo una tan bien estructurada (un excelente texto, una excelente dirección, una excelente fotografía, una excelente producción, una excelente escenografía, excelentes actuaciones, personajes bien construidos, pasa lecciones de manera natural). Estamos viviendo un momento histórico, realmente. Y estamos logrando pasar Espíritu por aquel que aún es el medio que más alcanza a las personas, principalmente en Brasil.

Lo que antes era territorio dominado por las peores distorsiones de carácter, hoy está siendo ocupado por buenos valores. Amor, esperanza, fidelidad, amistad, respeto al prójimo, sacrificio y fe – la verdadera fe, que no tiene nada que ver con la religión. Por eso, aunque la novela retrate una civilización antigua, de hace más de tres mil años, nos identificamos con los personajes de Los Diez Mandamientos como si estuviésemos allí, o ellos aquí. El tiempo es irrelevante, pues los conflictos que ellos pasan son conflictos de la humanidad. La novela habla del ser humano. De nuestras luchas y de la inutilidad de enfrentarlas sin Dios. Habla de la fuerza que, desde siempre, solo viene por la fe.

Más allá de todo, Los Diez Mandamientos ha hecho que muchos lean la Biblia en búsqueda de entender mejor (o de spoilers, jaja). A gente a quien no le importaba la Biblia, comienza a importarle. Creo que eso es un servicio de utilidad pública. La historia está siendo construida con tanta delicadeza… es una pena se termine pronto. El tiempo en el que Moisés pasó por el desierto con el pueblo fue tan largo e intenso que se podrían hacer unos cien capítulos más y podríamos tener una maxi-novela hasta que comience La Tierra Prometida, jaja.

Pero sé que Los Diez Mandamientos vino como un paso de coraje, la primera novela bíblica diaria del mundo. En una época en la que el escepticismo parece reinar, la novela mostró que las historias milenarias de la Biblia, con su contenido rico, continúan extremadamente actuales y capaces de tocar profundamente. Estoy feliz por presenciar este marco histórico. Después de ella, con certeza, la televisión brasileña y el pueblo brasileño nunca más serán los mismos.

¡Que Dios los bendiga!