Lejos de Dios

Lejos de Dios

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“Me siento lejos de Dios. No sé qué más hacer. Parece que no tengo fuerzas para nada. No oro, no leo la Biblia y, muchas veces, ni a la iglesia voy. Me siento débil, triste y abatido, ayúdeme.”

Amigos, es increíble la cantidad de e-mails que recibo, en los cuales muchos se describen de esta forma.

Ahora voy a decir cómo creo que comienza este ciclo. Con tantos apuros en el día a día, usted se involucra con tantas cosas que al final apenas encuentra tiempo para hacer las cosas más básicas. Está siempre ocupado, su mente está en las cosas para hacer, en el trabajo, en los hijos, en el marido, en la esposa, etc. Y cuando se da cuenta, ¡su tiempo ya se terminó! ¡Cae en la cama, muere y a la mañana siguiente resucita! Ya no lee la Biblia, no habla con Dios y mucho menos encuentra tiempo para ir a la iglesia, pero cuando va, su cuerpo está allá, pero su mente está en otro lugar.

Pues es así, de forma sutil, que el diablo trabaja. Primero le da mucho trabajo, hace de usted una persona tan ocupada que termina dejando las cosas de Dios para después. Pero no para por ahí, todavía falta el golpe mortal.

Después de llenarlo de ocupaciones, cuando usted está totalmente concentrada en el trabajo, en la familia y en otras cosas, él da el golpe para derrumbarlo. Así, cuando ve que usted ya está débil, le trae un problema y, entonces, usted no aguanta.

¿Usted se está sintiendo ahora lejos de Dios?

¿Siente que no tiene tiempo para orar?

¿No tiene tiempo de ir a la iglesia?

¿No lee más la Palabra de Dios?

¡Pare todo ahora mismo!

Siga los 3 pasos siguientes, durante el período de 7 días y esa situación va a cambiar. ¿Vamos?

Primer paso: Antes de que el diablo lo llene de culpa, en este exacto momento, donde usted esté, busque un lugar reservado, o vaya al baño y hable con Dios, dígale todo lo que está sintiendo, desahóguese. Él lo oye. Vea qué hora es. Anote este horario en un papel, ¡pues esta es la hora que usted parará todo durante los próximos 7 días para hablar con Dios! Y, por favor, nada de religiosidad, de palabras repetidas. Hable con Él, como si estuviese conversando con su mejor amigo.

Segundo paso: En este próximo paso usted va a decidir un horario de su día para leer solo uno o dos versículos de la Biblia y, durante el período de 24 horas, recordará por lo menos 3 veces esa palabra y se hará las siguientes preguntas: ¿Qué es lo que Dios quiere hablar conmigo? ¿Cómo puedo poner esta palabra en práctica en mi vida?

Si por acaso no entiende lo que leyó, no se preocupe, lea otro versículo y pídale a Dios que hable con usted el significado en el momento adecuado.

Tercer paso: Esfuércese y haga lo posible y lo imposible para estar presente en la iglesia por lo menos 2 veces a la semana (miércoles y domingo), pero eso no es todo, usted va a estar allí en guerra contra los pensamientos que estuvieran revoloteando sobre su mente. Concéntrese en la palabra que estará siendo predicada – y ya le alerto que en este momento el diablo va a traer varios pensamientos para sacarlo de allí, ¡pues el objetivo de él es destruirlo!

Esa distracción sucede mucho conmigo también. Sé que el diablo está muy interesado en que yo no entienda lo que está siendo predicado, es una lucha terrible, entonces tuve que pensar en algo que me ayudara.

Pues bien, aquí va mi táctica. Uso un cuadernito, en el cual voy anotando cosas principales dichas durante la reunión ¡y mientras escribo, toda mi atención está ahí!

Toda la fuerza que usted necesita para cambiar esa situación está dentro de usted, pero el diablo hace que piense que no tiene más fuerzas, ¡eso es pura mentira!

Dios está siempre ahí, muy cerquita suyo, Él nunca Se aparta, pero con tantas culpas y sentimientos malos, usted termina sintiéndose lejos de Él.

¡Decida ahora cambiar esta situación, pues usted ya sabe qué hacer!

(*) Texto retirado del blog de Nanda Bezerra

 

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