Lea la Biblia en 1 año – 94° día

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Conocer la Biblia es muy importante para todos nosotros, especialmente en los momentos más difíciles de nuestra vida, porque Dios habla con nosotros por medio de Su Palabra. El Espíritu Santo nos conduce, nos orienta, y cuando pasamos por tribulaciones, Él nos hace recordar lo que está escrito en la Biblia, una Palabra de Dios que nos conforte. Pero solo la recordaremos si la conocemos.

Por eso, elaboramos un plan para que usted lea la Biblia en 1 año. Si usted todavía no comenzó, haga clic aquí y empiece ahora, no lo deje para mañana. Usted verá cómo se transformará su vida.

Si usted ya está en este propósito, acompañe la lectura de hoy:

Levítico 7

1 Asimismo esta es la ley del sacrificio por la culpa; es cosa muy santa.

2 En el lugar donde deg:uellan el holocausto, degollarán la víctima por la culpa; y rociará su sangre alrededor sobre el altar.

3 Y de ella ofrecerá toda su grosura, la cola, y la grosura que cubre los intestinos,

4 los dos riñones, la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de sobre el hígado.

5 Y el sacerdote lo hará arder sobre el altar, ofrenda encendida al Señor; es expiación de la culpa.

6 Todo varón de entre los sacerdotes la comerá; será comida en lugar santo; es cosa muy santa.

7 Como el sacrificio por el pecado, así es el sacrificio por la culpa; una misma ley tendrán; será del sacerdote que hiciere la expiación con ella.

8 Y el sacerdote que ofreciere holocausto de alguno, la piel del holocausto que ofreciere será para él.

9 Asimismo toda ofrenda que se cociere en horno, y todo lo que fuere preparado en sartén o en cazuela, será del sacerdote que lo ofreciere.

10 Y toda ofrenda amasada con aceite, o seca, será de todos los hijos de Aarón, tanto de uno como de otro.

11 Y esta es la ley del sacrificio de paz que se ofrecerá al Señor:

12 Si se ofreciere en acción de gracias, ofrecerá por sacrificio de acción de gracias tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y flor de harina frita en tortas amasadas con aceite.

13 Con tortas de pan leudo presentará su ofrenda en el sacrificio de acciones de gracias de paz.

14 Y de toda la ofrenda presentará una parte por ofrenda elevada al Señor, y será del sacerdote que rociare la sangre de los sacrificios de paz.

15 Y la carne del sacrificio de paz en acción de gracias se comerá en el día que fuere ofrecida; no dejarán de ella nada para otro día.

16 Mas si el sacrificio de su ofrenda fuere voto, o voluntario, será comido en el día que ofreciere su sacrificio, y lo que de él quedare, lo comerán al día siguiente;

17 y lo que quedare de la carne del sacrificio hasta el tercer día, será quemado en el fuego.

18 Si se comiere de la carne del sacrificio de paz al tercer día, el que lo ofreciere no será acepto, ni le será contado; abominación será, y la persona que de él comiere llevará su pecado.

19 Y la carne que tocare alguna cosa inmunda, no se comerá; al fuego será quemada. Toda persona limpia podrá comer la carne;

20 pero la persona que comiere la carne del sacrificio de paz, el cual es del Señor, estando inmunda, aquella persona será cortada de entre su pueblo.

21 Además, la persona que tocare alguna cosa inmunda, inmundicia de hombre, o animal inmundo, o cualquier abominación inmunda, y comiere la carne del sacrificio de paz, el cual es del Señor, aquella persona será cortada de entre su pueblo.

22 Habló más el Señor a Moisés, diciendo:

23 Habla a los hijos de Israel, diciendo: Ninguna grosura de buey ni de cordero ni de cabra comeréis.

24 La grosura de animal muerto, y la grosura del que fue despedazado por fieras, se dispondrá para cualquier otro uso, mas no la comeréis.

25 Porque cualquiera que comiere grosura de animal, del cual se ofrece al Señor ofrenda encendida, la persona que lo comiere será cortada de entre su pueblo.

26 Además, ninguna sangre comeréis en ningún lugar en donde habitéis, ni de aves ni de bestias.

27 Cualquiera persona que comiere de alguna sangre, la tal persona será cortada de entre su pueblo.

28 Habló más el Señor a Moisés, diciendo:

29 Habla a los hijos de Israel y diles: El que ofreciere sacrificio de paz al Señor, traerá su ofrenda del sacrificio de paz ante el Señor.

30 Sus manos traerán las ofrendas que se han de quemar ante el Señor; traerá la grosura con el pecho; el pecho para que sea mecido como sacrificio mecido delante del Señor.

31 Y la grosura la hará arder el sacerdote en el altar, mas el pecho será de Aarón y de sus hijos.

32 Y daréis al sacerdote para ser elevada en ofrenda, la espaldilla derecha de vuestros sacrificios de paz.

33 El que de los hijos de Aarón ofreciere la sangre de los sacrificios de paz, y la grosura, recibirá la espaldilla derecha como porción suya.

34 Porque he tomado de los sacrificios de paz de los hijos de Israel el pecho que se mece y la espaldilla elevada en ofrenda, y lo he dado a Aarón el sacerdote y a sus hijos, como estatuto perpetuo para los hijos de Israel.

35 Esta es la porción de Aarón y la porción de sus hijos, de las ofrendas encendidas al Señor, desde el día que él los consagró para ser sacerdotes del Señor,

36 la cual mandó el Señor que les diesen, desde el día que él los ungió de entre los hijos de Israel, como estatuto perpetuo en sus generaciones.

37 Esta es la ley del holocausto, de la ofrenda, del sacrificio por el pecado, del sacrificio por la culpa, de las consagraciones y del sacrificio de paz,

38 la cual mandó el Señor a Moisés en el monte de Sinaí, el día que mandó a los hijos de Israel que ofreciesen sus ofrendas al Señor, en el desierto de Sinaí.

Salmos 7

1 El Señor Dios mío, en ti he confiado; sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame,

2 No sea que desgarren mi alma cual león, y me destrocen sin que haya quien me libre.

3 El Señor Dios mío, si yo he hecho esto, si hay en mis manos iniquidad;

4 Si he dado mal pago al que estaba en paz conmigo (Antes he libertado al que sin causa era mi enemigo),

5 Persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; huelle en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo. (Selah)

6 Levántate, oh Señor, en tu ira; alzate en contra de la furia de mis angustiadores, y despierta en favor mío el juicio que mandaste.

7 Te rodeará congregación de pueblos, y sobre ella vuélvete a sentar en alto.

8 El Señor juzgará a los pueblos; júzgame, oh Señor, conforme a mi justicia, y conforme a mi integridad.

9 Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.

10 Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón.

11 Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días.

12 Si no se arrepiente, él afilará su espada; armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.

13 Asimismo ha preparado armas de muerte, y ha labrado saetas ardientes.

14 He aquí, el impío concibió maldad, se preñó de iniquidad, y dio a luz engaño.

15 Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; y en el hoyo que hizo caerá.

16 Su iniquidad volverá sobre su cabeza, y su agravio caerá sobre su propia coronilla.

17 Alabaré al Señor conforme a su justicia, y cantaré al nombre del Señor el Altísimo.

Salmos 8

1 ¡Oh Señor, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos;

2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo.

3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste,

4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?

5 Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra.

6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies:

7 Ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo,

8 Las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar.

9 ¡Oh Señor, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

Proverbios 22

1 De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro.

2 El rico y el pobre se encuentran; a ambos los hizo el Señor.

3 El avisado ve el mal y se esconde; mas los simples pasan y reciben el daño.

4 Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor del Señor.

5 Espinos y lazos hay en el camino del perverso; el que guarda su alma se alejará de ellos.

6 Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

7 El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta.

8 El que sembrare iniquidad, iniquidad segará, y la vara de su insolencia se quebrará.

9 El ojo misericordioso será bendito, porque dio de su pan al indigente.

10 Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, y cesará el pleito y la afrenta.

11 El que ama la limpieza de corazón, por la gracia de sus labios tendrá la amistad del rey.

12 Los ojos del Señor velan por la ciencia; mas él trastorna las cosas de los prevaricadores.

13 Dice el perezoso: El león está fuera; seré muerto en la calle.

14 Fosa profunda es la boca de la mujer extraña; aquel contra el cual el Señor estuviere airado caerá en ella.

15 La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él.

16 El que oprime al pobre para aumentar sus ganancias, o que da al rico, ciertamente se empobrecerá. Preceptos y amonestaciones

17 Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi sabiduría;

18 Porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de ti; si juntamente se afirmaren sobre tus labios.

19 Para que tu confianza sea en el Señor, te las he hecho saber hoy a ti también.

20 ¿No te he escrito tres veces en consejos y en ciencia,

21 Para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad, a fin de que vuelvas a llevar palabras de verdad a los que te enviaron?

22 No robes al pobre, porque es pobre, ni quebrantes en la puerta al afligido;

23 Porque el Señor juzgará la causa de ellos, y despojará el alma de aquellos que los despojaren.

24 No te entremetas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos,

25 No sea que aprendas sus maneras, y tomes lazo para tu alma.

26 No seas de aquellos que se comprometen, ni de los que salen por fiadores de deudas.

27 Si no tuvieres para pagar, ¿Por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?

28 No traspases los linderos antiguos que pusieron tus padres.

29 ¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición.

Acompañe la lectura del 93° día ingresando aquí.

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