Lea la Biblia en 1 año – 101° día

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Conocer la Biblia es muy importante para todos nosotros, especialmente en los momentos más difíciles de nuestra vida, porque Dios habla con nosotros por medio de Su Palabra. El Espíritu Santo nos conduce, nos orienta, y cuando pasamos por tribulaciones, Él nos hace recordar lo que está escrito en la Biblia, una Palabra de Dios que nos conforte. Pero solo la recordaremos si la conocemos.

Por eso, elaboramos un plan para que usted lea la Biblia en 1 año. Si usted todavía no comenzó, haga clic aquí y empiece ahora, no lo deje para mañana. Usted verá cómo se transformará su vida.

Si usted ya está en este propósito, acompañe la lectura de hoy:

Levítico 15

1 Habló el Señor a Moisés y a Aarón, diciendo:

2 Hablad a los hijos de Israel y decidles: Cualquier varón, cuando tuviere flujo de semen, será inmundo.

3 Y esta será su inmundicia en su flujo: sea que su cuerpo destiló a causa de su flujo, o que deje de destilar a causa de su flujo, él será inmundo.

4 Toda cama en que se acostare el que tuviere flujo, será inmunda; y toda cosa sobre que se sentare, inmunda será.

5 Y cualquiera que tocare su cama lavará sus vestidos; se lavará también a sí mismo con agua, y será inmundo hasta la noche.

6 Y el que se sentare sobre aquello en que se hubiere sentado el que tiene flujo, lavará sus vestidos, se lavará también a sí mismo con agua, y será inmundo hasta la noche.

7 Asimismo el que tocare el cuerpo del que tiene flujo, lavará sus vestidos, y a sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la noche.

8 Y si el que tiene flujo escupiere sobre el limpio, éste lavará sus vestidos, y después de haberse lavado con agua, será inmundo hasta la noche.

9 Y toda montura sobre que cabalgare el que tuviere flujo será inmunda.

10 Cualquiera que tocare cualquiera cosa que haya estado debajo de él, será inmundo hasta la noche; y el que la llevare, lavará sus vestidos, y después de lavarse con agua, será inmundo hasta la noche.

11 Y todo aquel a quien tocare el que tiene flujo, y no lavare con agua sus manos, lavará sus vestidos, y a sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la noche.

12 La vasija de barro que tocare el que tiene flujo será quebrada, y toda vasija de madera será lavada con agua.

13 Cuando se hubiere limpiado de su flujo el que tiene flujo, contará siete días desde su purificación, y lavará sus vestidos, y lavará su cuerpo en aguas corrientes, y será limpio.

14 Y el octavo día tomará dos tórtolas o dos palominos, y vendrá delante del Señor a la puerta del tabernáculo de reunión, y los dará al sacerdote;

15 y el sacerdote hará del uno ofrenda por el pecado, y del otro holocausto; y el sacerdote le purificará de su flujo delante del Señor.

16 Cuando el hombre tuviere emisión de semen, lavará en agua todo su cuerpo, y será inmundo hasta la noche.

17 Y toda vestidura, o toda piel sobre la cual cayere la emisión del semen, se lavará con agua, y será inmunda hasta la noche.

18 Y cuando un hombre yaciere con una mujer y tuviere emisión de semen, ambos se lavarán con agua, y serán inmundos hasta la noche.

19 Cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su cuerpo, siete días estará apartada; y cualquiera que la tocare será inmundo hasta la noche.

20 Todo aquello sobre que ella se acostare mientras estuviere separada, será inmundo; también todo aquello sobre que se sentare será inmundo.

21 Y cualquiera que tocare su cama, lavará sus vestidos, y después de lavarse con agua, será inmundo hasta la noche.

22 También cualquiera que tocare cualquier mueble sobre que ella se hubiere sentado, lavará sus vestidos; se lavará luego a sí mismo con agua, y será inmundo hasta la noche.

23 Y lo que estuviere sobre la cama, o sobre la silla en que ella se hubiere sentado, el que lo tocare será inmundo hasta la noche.

24 Si alguno durmiere con ella, y su menstruo fuere sobre él, será inmundo por siete días; y toda cama sobre que durmiere, será inmunda.

25 Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos días fuera del tiempo de su costumbre, o cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre, todo el tiempo de su flujo será inmunda como en los días de su costumbre.

26 Toda cama en que durmiere todo el tiempo de su flujo, le será como la cama de su costumbre; y todo mueble sobre que se sentare, será inmundo, como la impureza de su costumbre.

27 Cualquiera que tocare esas cosas será inmundo; y lavará sus vestidos, y a sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la noche.

28 Y cuando fuere libre de su flujo, contará siete días, y después será limpia.

29 Y el octavo día tomará consigo dos tórtolas o dos palominos, y los traerá al sacerdote, a la puerta del tabernáculo de reunión;

30 y el sacerdote hará del uno ofrenda por el pecado, y del otro holocausto; y la purificará el sacerdote delante del Señor del flujo de su impureza.

31 Así apartaréis de sus impurezas a los hijos de Israel, a fin de que no mueran por sus impurezas por haber contaminado mi tabernáculo que está entre ellos.

32 Esta es la ley para el que tiene flujo, y para el que tiene emisión de semen, viniendo a ser inmundo a causa de ello;

33 y para la que padece su costumbre, y para el que tuviere flujo, sea varón o mujer, y para el hombre que durmiere con mujer inmunda.

Salmos 18

1 Te amo, oh Señor, fortaleza mía.

2 El Señor, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.

3 Invocaré al Señor, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.

4 Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron.

5 Ligaduras del Seol me rodearon, me tendieron lazos de muerte.

6 En mi angustia invoqué al Señor, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.

7 La tierra fue conmovida y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó él.

8 Humo subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor; carbones fueron por él encendidos.

9 Inclinó los cielos, y descendió; y había densas tinieblas debajo de sus pies.

10 Cabalgó sobre un querubín, y voló; voló sobre las alas del viento.

11 Puso tinieblas por su escondedero, por cortina suya alrededor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos.

12 Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron; granizo y carbones ardientes.

13 Tronó en los cielos del Señor, y el Altísimo dio su voz; granizo y carbones de fuego.

14 Envió sus saetas, y los dispersó; lanzó relámpagos, y los destruyó.

15 Entonces aparecieron los abismos de las aguas, y quedaron al descubierto los cimientos del mundo, a tu reprensión, oh Señor, por el soplo del aliento de tu nariz.

16 Envió desde lo alto; me tomó, me sacó de las muchas aguas.

17 Me libró de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo.

18 Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas el Señor fue mi apoyo.

19 Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí.

20 El Señor me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.

21 Porque yo he guardado los caminos del Señor, y no me aparté impíamente de mi Dios.

22 Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no me he apartado de sus estatutos.

23 Fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad,

24 Por lo cual me ha recompensado el Señor conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.

25 Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro.

26 Limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso.

27 Porque tú salvarás al pueblo afligido, y humillarás los ojos altivos.

28 Tú encenderás mi lámpara; Señor mi Dios alumbrará mis tinieblas.

29 Contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros.

30 En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra del Señor; escudo es a todos los que en él esperan.

31 Porque ¿quién es Dios sino sólo el Señor? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?

32 Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino;

33 Quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas;

34 Quien adiestra mis manos para la batalla, para entesar con mis brazos el arco de bronce.

35 Me diste asimismo el escudo de tu salvación; tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido.

36 Ensanchaste mis pasos debajo de mí, y mis pies no han resbalado.

37 Perseguí a mis enemigos, y los alcancé, y no volví hasta acabarlos.

38 Los herí de modo que no se levantasen; cayeron debajo de mis pies.

39 Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea; has humillado a mis enemigos debajo de mí.

40 Has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, para que yo destruya a los que me aborrecen.

41 Clamaron, y no hubo quien salvase; aun al Señor, pero no los oyó.

42 Y los molí como polvo delante del viento; los eché fuera como lodo de las calles.

43 Me has librado de las contiendas del pueblo; me has hecho cabeza de las naciones; pueblo que yo no conocía me sirvió.

44 Al oír de mí me obedecieron; los hijos de extraños se sometieron a mí.

45 Los extraños se debilitaron y salieron temblando de sus encierros.

46 Viva el Señor, y bendita sea mi roca, y enaltecido sea el Dios de mi salvación;

47 El Dios que venga mis agravios, y somete pueblos debajo de mí;

48 El que me libra de mis enemigos, y aun me eleva sobre los que se levantan contra mí; me libraste de varón violento.

49 Por tanto yo te confesaré entre las naciones, oh Señor, y cantaré a tu nombre.

50 Grandes triunfos da a su rey, y hace misericordia a su ungido, a David y a su descendencia, para siempre.

Proverbios 28

1 Huye el impío sin que nadie lo persiga; mas el justo está confiado como un león.

2 Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos; mas por el hombre entendido y sabio permanece estable.

3 El hombre pobre y robador de los pobres es como lluvia torrencial que deja sin pan.

4 Los que dejan la ley alaban a los impíos; mas los que la guardan contenderán con ellos.

5 Los hombres malos no entienden el juicio; mas los que buscan al Señor entienden todas las cosas.

6 Mejor es el pobre que camina en su integridad, que el de perversos caminos y rico.

7 El que guarda la ley es hijo prudente; mas el que es compañero de glotones averg:uenza a su padre.

8 El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, para aquel que se compadece de los pobres las aumenta.

9 El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable.

10 El que hace errar a los rectos por el mal camino, el caerá en su misma fosa; mas los perfectos heredarán el bien.

11 El hombre rico es sabio en su propia opinión; mas el pobre entendido lo escudriña.

12 Cuando los justos se alegran, grande es la gloria; mas cuando se levantan los impíos, tienen que esconderse los hombres.

13 El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

14 Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; mas el que endurece su corazón caerá en el mal.

15 León rugiente y oso hambriento es el príncipe impío sobre el pueblo pobre.

16 El príncipe falto de entendimiento multiplicará la extorsión; mas el que aborrece la avaricia prolongará sus días.

17 El hombre cargado de la sangre de alguno huirá hasta el sepulcro, y nadie le detendrá.

18 El que en integridad camina será salvo; mas el de perversos caminos caerá en alguno.

19 El que labra su tierra se saciará de pan; mas el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza.

20 El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.

21 Hacer acepción de personas no es bueno; hasta por un bocado de pan prevaricará el hombre.

22 Se apresura a ser rico el avaro, y no sabe que le ha de venir pobreza.

23 El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia que el que lisonjea con la lengua.

24 El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad, compañero es del hombre destruidor.

25 El altivo de ánimo suscita contiendas; mas el que confía en el Señor prosperará.

26 El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría será librado.

27 El que da al pobre no tendrá pobreza; mas el que aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones.

28 Cuando los impíos son levantados se esconde el hombre; mas cuando perecen, los justos se multiplican.

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