Las actitudes simples que marcan una gran diferencia

Las actitudes simples que marcan una gran diferencia

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Honduras es el segundo mayor país de América Central. Con un clima tropical, es famoso por sus playas, entre ellas, las del Caribe. El parque arqueológico de Copán, patrimonio mundial, y las bellas ciudades coloniales hondureñas también son fuertes atractivos del país. Sin embargo, Honduras esconde una triste realidad.

Según datos del Banco Mundial, con 7,6 millones de habitantes, Honduras tiene al 60% de la población viviendo debajo de la línea de la pobreza, con una renta diaria menor que 1,25 dólares, lo que coloca al país como el segundo más pobre de América Central, solo detrás de Haití.

A causa de las difíciles condiciones económicas, es difícil suplir incluso las necesidades más básicas, así, familias enteras terminan viviendo en la calle.

Gestos simples

La Universal en Honduras también posee el grupo Ángeles de la Madrugada, que lleva auxilio material y espiritual a las personas en situación de calle. Por medio de ese trabajo, muchas de esas personas han despertado su fe para un cambio de vida. Es un arduo camino, pero el acompañamiento del grupo ha marcado una gran diferencia.

Patrícia Carias, coordinadora de la Escuela Bíblica Infantojuvenil (EBI) en el país, cuenta que, por medio del trabajo social que el grupo desarrolla con los Ángeles de la Madrugada, las voluntarias de la EBI conocieron a un padre que vive en la calle con sus dos hijas. En una de las visitas del grupo, él mencionó que, al día siguiente, era el cumpleaños de una de ellas y que, a pesar de querer celebrarlo con ella, no tenía condiciones. “La EBI decidió hacerles una sorpresa a las niñas. Hicimos una torta y dulces y reunimos a todos los que estaban presentes. El padre de las niñas quedó muy agradecido con el gesto. De la misma forma, las niñas quedaron felices porque no esperaban recibir esa sorpresa, principalmente la cumpleañera”, relata Patrícia.

La situación infantil en Honduras

La violencia contra los menores es alta en Honduras. La mitad de la población hondureña son niños. Medio millón de ellos no están escolarizados y, aun con una ley que prohíbe el trabajo antes de los 14 años, algunos con edades entre 6 y 7 años trabajan todos los días.

En ese contexto, el trabajo de la EBI juntamente con el grupo Ángeles de la Madrugada ha tenido buenos resultados, por llevarles auxilio no solo a los adultos, sino también a los niños que viven en la calle. Muchas veces, el acceso a esas familias se da por medio de los niños, por eso la importancia de esa sociedad entre los dos grupos. “Así, la EBI refuerza su slogan ‘Llegando antes de tiempo’, sembrando la semilla de la Salvación en padres e hijos”, resalta Patrícia.

El trabajo de la EBI es desarrollado en todos los países donde la Universal está presente.

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