La Universal en España: determinación, sacrificios y perseverancia

La Universal en España: determinación, sacrificios y perseverancia

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Imagine si usted tuviera que salir de Argentina o de un país pacífico respecto al escenario global,  -situación que lo deja afuera de la ruta de atentados terroristas- en dirección a una región que habla una lengua diferente a la suya, con el objetivo exclusivo de anunciar las buenas nuevas de la Salvación. Al llegar allá, usted se encuentra con un pueblo asustado por el terrorismo y listo a sufrir profundamente el impacto de la crisis económica mundial. ¿Cuál sería su reacción?

El pastor Walber Barboza, actual responsable por el trabajo de la Universal en España, fue a enseñarle a un pueblo el camino para buscar fuerzas en Dios y cambiar esa realidad. “Los atentados terroristas de febrero de 2004 en la estación de trenes de Madrid, hicieron que el país entrara en un proceso de grandes cambios, y en una crisis política y social. Obviamente, todo comienzo exige adaptación, pero nuestra disposición de servir a Dios nos fue dando fuerzas para superar todos los obstáculos que se fueron presentando”, explica.

Desde 1990, la Universal está establecida en el país que es famoso por las corridas de toro y el flamenco, donde cuenta hoy con 27 iglesias y 34 núcleos de oración. Además de las tradiciones, España también se está haciendo famosa por estadísticas muy desagradables. Los datos divulgados por el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (OEDT) revela que este es el país de la Unión Europea con mayor consumo de cocaína entre los jóvenes- adultos, de entre 15 y 34 años. Al mismo tiempo que, en su población, han predominado los divorcios, el desempleo y el escepticismo respecto a las instituciones religiosas. Sin embargo, ese escepticismo, tal vez, ni siquiera haya sido considerado un problema por los misionarios de la Universal, sino una gran oportunidad para la prédica del Evangelio.

“A pesar de que España se declara como un estado laico, la religión que predomina es la católica, incluso goza de beneficios exclusivos, que fueron tratados directamente con el Vaticano. Estos privilegios generan una indignación en la sociedad española. Debido a tales privilegios, lo que más escuchamos de los españoles es la expresión: ‘Yo creo en Dios, pero no creo en la iglesia’. Eso nos da una enorme posibilidad de evangelizar, ya que nuestro discurso no es religioso, y eso es un diferencial”, destaca el pastor Walber.

En el campo social, la Universal también ha hecho la diferencia. Obreros y evangelistas, que como el pastor se ocupan de señalar, que son los “brazos” de la iglesia, visitan a los enfermos en los hospitales, a los detenidos en los presidios, realizan donaciones de sangre, distribuyen semanalmente alimentos y ropa a los menos favorecidos; también se movilizan contra la violencia femenina, entre otras acciones en favor al prójimo. Todo eso sucede en perfecta sintonía respecto a las actividades de Brasil.

“Es un enorme placer saber que la iglesia es única, ya que aquí las personas siguieron el trabajo de Brasil a través de IURD TV, asistimos todos los domingos las reuniones de las 18 hs. con el obispo Macedo, y cada vez vamos avanzando más contra el reino del mal.”

Dichos avances no se limitan a la Universal como institución solamente -teniendo en cuenta que dentro de poco se construirá la primer Universal en Madrid, una obra de más de 28 mil metros cuadrados -, sino que principalmente se multiplican en la vida de quien se entrega a la fe sobrenatural.

Consecuencias de la fe

El arquitecto español Julián Fernández Cano es prueba de eso. Él contó que vivía en una situación económica estable hasta que sufrió una pérdida que lo hizo sentir el dolor de la humillación en su propia carne.

“Mi edificio fue tomado por el banco. Eso me arruinó totalmente. Tuve que vender todo lo que tenía, llegué a vivir de prestado y tuve que pedir comida a mis conocidos. No sabía qué hacer para salir de esa situación”, revela.

La puerta de salida estaba abierta. Él la encontró y no dudó en pasar.

“Mi esposa escuchó el programa de radio de la Universal. Ella participó y colocó en práctica las enseñanzas recibidas. Como consecuencia, enseguida encontró un trabajo. Al ver el cambio que sucedía en la vida de ella, su manera positiva de ver las cosas y la fe que empezó a ejercitar, también decidí participar de los encuentros. Hoy, hemos conquistado mucho más de lo que un día perdí”, celebra, detallando lo conquistado: casas propias, autos, terrenos y edificios.

Aun teniendo conciencia de la cantidad de beneficios que la presencia de la Iglesia les proporciona a sus miembros, como no podía ser diferente, la persecución a los de la fe también se presenta. Sin embargo, por la perseverancia de los que permanecen, caen por tierra, una a una.

“Sufrimos muchas persecuciones de parte de los medios de comunicación que se unieron en contra de nosotros. Pero, gracias a Dios, todas las acciones legales contra ellos se vencieron en los tribunales, obteniendo el derecho de la retractación”, destaca.

De hecho, anunciar la Palabra de Dios por todo el mundo requiere sacrificios diarios y perseverancia, pues como el pastor Walber concluyó “la Obra de Dios es para quien tiene vocación, ya que nuestro sacrificio es total y permanente. No hay facilidades, ni garantías. Lo único que nos recompensa es ver a las personas conociendo la Salvación.”