La reacción es todo

La reacción es todo

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No se engañe. No espere una vida perfecta. La misma está hecha de altibajos. Todos, sin excepción, sean ricos o pobres, celebridades o anónimos, letrados o analfabetos, cada ser humano está sujeto a las intemperies de la vida. Ellas pueden venir de varias maneras: en forma de una enfermedad, el desempleo, la pérdida de un ser querido, una fatalidad, en fin. Llegan sin previo aviso y, si no somos maduros emocional y espiritualmente para enfrentarlas, seremos inevitablemente sucumbidos por ellas.

Lo que hará la diferencia y hará que las cosas sean más fáciles de enfrentar y superar es la forma cómo reaccionamos ante ellas. Muchos, antes situaciones como las citadas anteriormente, se desesperan, se estancan, quedan atónitos, sin reacción, terminan inertes y finalmente, sumergidos en la depresión.

Por otro lado, existen aquellos que ante los infortunios de la vida, en lugar de resignarse y entregarse al sufrimiento, se rehúsan a permanecer pasivos y sacan dentro de sí una fuerza que ni imaginaban que tenían. Reaccionan positivamente, haciendo de ese problema un estímulo para ir más allá y superarse.

¿Y si fuera usted?

¿Cómo reaccionaría, por ejemplo, si en las vísperas de su casamiento, la persona con quien se dispuso a compartir su vida, simplemente desistiera de casarse con usted?

¿Rompería en llanto? ¿Se humillaría ante él para que no desistiera de usted? ¿Tendría sed de venganza y hasta llegaría a pensar en el suicidio? O, en lugar de esto, ¿sorprendería a todos con una actitud inusual y noble, como hizo Quinn Duane, en California, Estados Unidos?

Faltando solo 5 días para el casamiento, el novio de la joven simplemente desistió de casarse con ella.

¿Qué hacer en un momento como éste?¿Cómo reaccionar? Además del perjuicio emocional de que sus sueños se hayan deshecho como una nube de humo, también están las pérdidas económicas, una vez que ya estaba todo pagado: la ceremonia, la recepción, el viaje de luna de miel, todo lo planeado. Solo en la recepción invirtieron unos US$ 35mil.

Es precisamente ahí donde Quinn sorprendió. Ella y su familia decidieron no cancelar el banquete, sino solo sustituir a los invitados. Es exactamente eso. En lugar de familiares y amigos, ellos recibieron en el hotel reservado para la fiesta a 120 personas sin hogar, que pudieron disfrutar del lujoso banquete sin ni siquiera tener que pagar un centavo.

¿Quién en el auge de su propio sufrimiento, pensaría en el dolor de los demás?

Esto nos hace recordar la parábola de la Gran Cena contada por el Señor Jesús en la Biblia, en Lucas 14:15, cuando cierto hombre hizo una gran cena para sus invitados y los mismos no asistieron. Entonces, ese hombre mandó a que sus siervos salieran por las plazas y a las calles de la ciudad, invitando a los pobres, cojos, ciegos y lisiados.

Una gran lección, porque con esto aprendemos que no debemos sufrir por los que nos desprecian, sino que debemos honrar a los que son capaces de reconocer nuestro valor.

Imagine la satisfacción de ese hombre que en la parábola representa al propio Dios, y la de esa joven al ver el brillo en los ojos de esas personas que nunca habían tenido la oportunidad de sentarse a la mesa para una comida digna. Con toda seguridad, el hombre ni siquiera recordó más a los invitados que despreciaron Su invitación para la Gran Cena, esa joven tampoco recordó al novio que la despreció.

Cuando hacemos el bien, recibimos el doble

Más que aquellas personas sin hogar, aunque de manera inconsciente, Quinn se benefició a ella misma cuando se desenfocó de su propio dolor para centrarse en el dolor de esas personas. El dolor del rechazo aún estaba allí, sin embargo, había perdido fuerza, ya que la atención de la muchacha no estaba más en él.

“La reacción es todo. Cuando usted está siendo presionado, atacado por un problema, su reacción inmediata  determinará el resultado final. Si el problema lo derrotará o si se transformará en una gran experiencia de superación para usted, dependerá de su reacción con respecto a él”, escribió el obispo Renato Cardoso en su blog.

A causa de la reacción de Gedeón, Dios libró al pueblo de Israel de las manos de los madianitas (Jueces 6).

Debido a la reacción de Ester, Dios libró a Mardoqueo de la horca y a los judíos de ser destruidos por Amán. (Ester 6).

A causa de la reacción de Ruth, Dios la honró y ella se convirtió en la esposa de Booz y dio a luz a Obed, padre de Isaí y abuelo de David, por lo tanto, ella forma parte del linaje del Señor Jesús (Ruth 1:16 y 4:17).

Debido a la reacción de Rahab, Dios salvó no solo a ella, sino a toda su casa (Josué 2:4-14)

Y usted, ¿cómo ha reaccionado delante de los problemas?

Recuerde: “Si fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza será reducida.” (Proverbios 24:10)