La Palabra, la Fe y la Obediencia

La Palabra, la Fe y la Obediencia

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«Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda Tus estatutos. Mejor es para mí la ley de Tu boca que millares de piezas de oro y de plata. Tus manos me hicieron y me formaron; dame entendimiento para que aprenda Tus mandamientos.» Salmos 119:71-73