La oficina y el teletrabajo

La oficina y el teletrabajo

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¿Alguna vez creyó que el trabajo a distancia, vía telecomunicaciones, nos liberaría del yugo de la vida de oficina?

¿Por qué los jóvenes buscan esta modalidad de trabajo? ¿Por qué viajar por horas al día hasta un lugar central cuando uno puede saltar de la cama y comenzar a trabajar de la mesa de la cocina de su casa sin la incomodidad y el daño ambiental del traslado?

Diferentes estudios revelan que esta tendencia está en crecimiento. La firma británica de telecomunicaciones BT fue uno de los pioneros. Comenzó un programa de trabajo a distancia en 1986 y ahora tiene 15.000 trabajadores desde casa de un total de 92.000 empleados.

La compañía argumenta que cada trabajador casero le ahorra unos 9000 dólares al año, tiene un 20 por ciento más de productividad y se enferma menos.

En el banco HSBC, 15.000 de los 35.000 empleados que tiene la institución bancaria tienen la posibilidad de trabajar desde casa. Pero eso es menos de la mitad de la fuerza de trabajo y las cifras no indican trabajo desde casa a tiempo completo.

Los enemigos del trabajo a distancia lo califican de pereza disfrazada. Dicen que la gente malgasta mucho tiempo en tonterías que no reportan los beneficios de hablar con un colega en la oficina.

Y para muchos trabajadores, el hogar se está mudando al sitio de trabajo. Hay empleados ahora que se duchan y desayunan en la oficina, cuelgan la ropa cerca de sus escritorios y hacen que les llegue su correspondencia personal allí.

¿Qué pasa en Argentina?

El 81% de los jóvenes empleados prefiere esta modalidad antes que un buen salario. Los integrantes de la denominada “Generación Y” prefiere una empresa que teletrabaje antes que un buen salario, revela una encuesta privada realizada por la consultora Jobing sobre 200 teletrabajadores activos y sus jefes y supervisores.

Asimismo, el estudio reveló que las empresas que aplican teletrabajo reducen en un 74% la posibilidad de que sus empleados busquen otro empleo, demostrando que la herramienta del trabajo a distancia es un excelente recurso para la retención de talentos.

Según Fabio Boggino, director de Jobing, la “Generación Y” cambia de trabajo en promedio cada nueve meses. No obstante, señala, las compañías que aplican teletrabajo logran estirar este lapso a dos años.

“Las nuevas generaciones quieren tener buenos ingresos igual que todas las generaciones, pero también quieren tiempo para gastarlos con sus seres queridos este último punto es lo que los diferencia de las generaciones anteriores. Es decir, este informe demuestra sobre todo que cuando un empleado busca un nuevo empleo, dice valorar más el tener tiempo libre que los ingresos que pueda llegar a ganar”, destaca Boggino.

Es justamente la rotación de personal joven y capacitado una de las principales causas de preocupación de las áreas de RRHH de las compañías por no encontrar mecanismos para su retención.

“Un trabajador es considerado un valor de talento cuando es uno de los mejores en su puesto y cuando por su especialidad y experiencia es difícil de reemplazar. Esto lo convierte es un recurso critico y el esfuerzo de retención que tiene que hacer la empresa es mucho mayor”, explica Boggino.

¿Por qué la oficina no se puede trasladar a casa?

El teletrabajo no le cuadra bien a cualquier tipo de ocupación. Hay algunos sectores de la economía británica donde el trabajo a distancia no es posible: minoristas, manufactureros y comisionistas bursátiles se encuentran entre los que necesitan que la mayoría de la gente se presente al sitio de trabajo.

Varios gobiernos han presionado a las compañías para que establezcan estas modalidades más flexibles. En el Reino Unido los empleados que son padres o tienen cuidar a algún pariente enfermo tienen el derecho a pedirle a su empleador el sistema de teletrabajo, aunque éstos no están obligados a acceder.

Definitivamente esta modalidad atrae a dos tipos de profesionales, aquellos a los que nos les alcanzan las horas para desarrollar su tarea (quienes están cerca de convertirse en workalholic) y aquellos que piensan
en descansar, aun mientras trabajan. La buena noticia es que beneficia al tercer tipo de profesional, el que aprendió a tener un equilibrio entre su vida personal y laboral.

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