La indignación sin emoción

La indignación sin emoción

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“La fe manifestada no nació simplemente de una voluntad, de una emoción, de un sentimiento ella vino de una indignación, puesta dentro de la persona por el propio Dios”, dijo el obispo Edir Macedo durante una reciente reunión realizada en Miami, en Florida (Estado Unidos).

Él les explicó a todos los presentes la importancia de usar la fe, sin recurrir a la emoción:

“Si usted no se indigna en contra de la situación indigesta de su vida, de esa situación cruel que usted ha vivido, no va a suceder nada. Usted tiene que tomar una actitud. Pero, por favor, no quiero que usted tome una actitud encima de una emoción y diga: ‘estoy sintiendo eso’, ‘estoy sintiendo aquello’. No es así. La emoción provoca la fe natural, pero cuando usted piensa, razona, medita, pesa, evalúa y dice: “es eso lo que voy a hacer”, “es eso lo que quiero”, usted toma una decisión consciente, y esa es la fe que hace que el milagro suceda.”

Basado en ese mensaje, el obispo les dijo a todos los que querían participar de la Hoguera Santa del Monte Sinaí:
“Usted tiene que participar consciente, creyendo en la Palabra, creyendo que el Altar solucionará su problema definitivamente, bajo todos los aspectos, sea físico, económico, familiar o sentimental.”

Hablando sobre el pueblo hebreo liberado de la esclavitud del faraón, el obispo añadió que Dios solo descendió para librar a Sus hijos porque ellos decidieron clamar y ponerle un fin a esa situación.

“Los hijos de Israel fueron esclavos durante 430 años – casi 11 generaciones-, y Dios había destinado la Tierra Prometida, la Tierra Santa, para ellos. Pero lo que muchos se terminan preguntando es: “Dios mío, ¿por qué el Señor solo descendió a su pueblo después de 430 años, por qué el Señor no descendió inmediatamente después del comienzo de la esclavitud?” Dios solo descendió después de tanto tiempo porque el pueblo de Israel hizo un clamor, cuando ellos estaban desesperados, cuando no aguantaban más aquella situación, entonces se unieron y clamaron, ellos reivindicaron las promesas de Dios, lucharon para tomar posesión de aquello en lo que creían, que eran las promesas de Dios, entonces Dios descendió. Por eso Dios dijo: ‘Bien he visto la aflicción de Mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores, pues he conocido sus angustias. Por eso he descendido para librarlos de manos de los egipcios…’.” (Éxodo 3:7-8)

Dios no elige a personas que dudan, sino que elige a personas que creen. Por eso, si usted cree y desea tener una vida bendecida, participe también de la Hoguera Santa del Monte Sinaí.

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