La importancia de la buena compañía

La importancia de la buena compañía

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¿Usted ya escuchó que la convivencia con alguien puede influir en nuestro comportamiento? Es verdad. Los especialistas ya dijeron que la proximidad con una persona puede afectar nuestros hábitos de una manera positiva o negativa. Ahora, un nuevo estudio relacionado al área profesional refuerza esta tesis.

La investigación fue realizada por la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, con 2 mil empleados de una empresa de tecnología divididos en tres grupos: los productivos, que suelen hacer trabajos rápidamente, pero no con calidad; los generalistas, que realizan tareas de calidad y cantidad en la misma medida; y los de calidad, que hacen un buen trabajo, pero no son productivos.

Durante el estudio, ellos se turnaban en los lugares que estaban sentados en el ambiente de trabajo para que los especialistas evaluasen como se afectaba la productividad. El resultado reveló que los empleados productivos se relacionaron mucho mejor con los de calidad, mientras que los generalistas se quedaban solos con más facilidad con las tareas.

Los especialistas entonces llegaron a la conclusión de que un trabajo es mucho más exitoso cuando las personas productivas se sientan al lado de las otras que ejecutan sus tareas con calidad.

Si en el ambiente de trabajo existe esa influencia, podemos concluir que en las otras áreas también sucede. En la espiritual, por ejemplo, las personas productivas en la fe también deben andar y estar cerca de aquellas que mantienen una vida espiritual de calidad. Por eso, es importante evaluar cómo son sus compañías, para proteger su fe.

Las personas que viven según las enseñanzas de Dios deben estar siempre unidas unas a las otras. De esa forma, estarán compartiendo la misma fe, para que ella se mantenga fortalecida, lo que favorece el crecimiento espiritual.

Cuando usted está al lado de una persona que vive bajo los preceptos de Dios, ella le da fuerzas para superar una dificultad, le ayuda a tener buenas ideas para alcanzar un objetivo y no trasmite dudas o miedos en relación a sus problemas.

Por otro lado, si usted está con personas contrarias a su fe, sus actitudes podrán ser influenciadas y, por lo tanto, su vida con Dios será afectada. Así dice el salmista en la Escritura Sagrada: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado.” (Salmos 1.1).

Proteja su fe

De hecho, una persona puede ejercer una buena o mala influencia en su vida. Cuando usted convive con alguien, termina absorbiendo algunas de sus costumbres. Usted comienza a hablar de forma parecida, a frecuentar los mismos lugares, a tener ideas semejantes, a pensar del mismo modo. O sea, es difícil andar con una persona y no hacer lo que ella hace, como dice el versículo bíblico: “las malas compañías corrompen las buenas costumbres.” (1 Corintios 15:33, versión LBLA).

Por eso, no lo piense dos veces y evite acercarse a las personas que obstaculizan su comunión con Dios. Después de todo, ¿qué consejos le puede dar esa persona? ¿Qué tipo de conversación ustedes tendrán?

Eso no significa que usted tenga que alejarse de las personas con las que convive. Lo que usted debe hacer es evaluar qué compañías están perjudicando su fe para, entonces, evitarlas. En ese momento es necesario renunciar a algunas amistades y desprenderse sentimentalmente de ellas, lo que muchas veces es difícil.

Durante la reunión en el Templo de Salomón, el obispo Clodomir Santos explicó cómo hay que actuar para desapegarse de alguien. “Desprenderse significa no mirar más a la persona con ojos sentimentales, sino con los espirituales. Usted debe pasar a mirarla como un alma, porque, cuando usted la mira como un alma, no considera más lo que ella dice y lo que hace que es contrario a usted”, declaró.

El desprendimiento sentimental en relación a las personas no debe ser solo en relación a las amistades, sino también a seres queridos en los cuales usted se ha reflejado, pero que pueden estar perjudicando su fe.

Hay cristianos que se reflejan en personas de la familia que viven situaciones que pueden alejarlos de Dios. “Si usted vive en función de esta persona, reflejándose en ella como su bien mayor, tendrá problemas. No viva en función de nadie, sino de su fe, porque su Salvación depende únicamente de su fe”, alegó el obispo.

Recuerde que siempre debe cuidar bien su vida espiritual y protegerla. Por eso, rodearse de personas que puedan contribuir con su crecimiento en ese sentido es muy importante.

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