La gata que fue tratada como una diosa

La gata que fue tratada como una diosa

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La ciudad de Kinokawa, en Japón, está de luto. Más de 3 mil personas asistieron al funeral de Tama, que falleció a los 16 años de edad. Tama era la “jefa” y “directora de operaciones” de la Estación Kishi, del ferrocarril del lugar.

El presidente de la empresa e incluso el alcalde de la ciudad, fueron a la ceremonia de despedida de Tama, que fue similar a la de una diosa de la religión sintoísta (religión tradicional del país), que venera a diversos dioses, incluso a animales. Toda esta adoración e idolatría por Tama se debe al hecho de que, según los habitantes del lugar, ella salvó a la compañía del quiebre y generó una ganancia superior a 810 millones de yenes (casi 9 millones de dólares). Solo que Tama era una gata.

Adoración sin límites

La gatita Tama fue escogida como maquinista de la estación ferroviaria en 2006. La vistieron, le pusieron un sombrero y la dejaban pasear por el tren, a cambio, le daban casa y comida. De a poco, la estación, que cerraría el año con pérdidas equivalentes a más de 2 millones y medio de dólares, pasó a obtener ganancias. Y responsable por el éxito, la gata fue ascendida varias veces.

Tama llegó a ser declarada una entidad sagrada en Japón, análoga a una diosa.

Lo que la Biblia dice

La Biblia nos advierte en Éxodo 34:14, que no adoremos a “otro dios”,“Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues el Señor, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.”¿Es posible que un gato pueda ser tan celoso como Dios? ¿Es posible que un animal razone al punto de salvar una compañía ferroviaria de la quiebra? Si no lo es, ¿por qué adorarlo como si lo hubiera hecho?

La fe lógica

Creer en algo sin antes cuestionar no es de la naturaleza del ser humano, después de todo, lo que nos distingue de los animales es la capacidad de pensar.

La adoración a Tama, así como la fe en amuletos y supersticiones, evade la lógica, la capacidad de razonamiento. “El Señor Jesús quería que los otros pueblos conocieran a Su pueblo como un pueblo inteligente”, afirma el escritor y conferencista Renato Cardoso en su blog. “La creencia ciega no exalta a Dios, la Fe sin inteligencia es fanatismo.”