La Fuerza Joven de Francia emprendió una caminata contra las drogas

La Fuerza Joven de Francia emprendió una caminata contra las drogas

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El evento tuvo el apoyo de las autoridades del país

Un reciente estudio realizado por el Observatorio Francés de Drogas y Toxicomanía reveló que los franceses están más atentos a los peligros de las drogas. Pero, a raíz de la caída del precio de los estupefacientes aumentó el número de usuarios en el país. Los índices rebelan que entre los años 2000 y 2010 hubo un aumento significativo en la cantidad de usuarios, que triplicó, pasando de 0,3% a 0,9%. El crecimiento es más significativo entre los jóvenes de la franja etaria de 18 a 34 años. Según el estudio, el 7% de ya experimentaron con algún tipo de droga.

Con el fin de combatir el consumo creciente, el grupo Fuerza Joven de Francia realizó, recientemente, la primera “Caminata contra las drogas”. Unidos por una misma causa, centenas de voluntarios de las ciudades Saint-Denis y Villejuif, se encontraron en la ciudad de París con mucha música, probando a los habitantes del lugar que puede haber diversión sin drogas.

Con la meta de evangelizar a los jóvenes en las calles, se expusieron placas con los slogans “Todos unidos contra las drogas” y “Existe diversión sin drogas”. El mismo día, también se distribuyeron folletos explicativos. Continúe leyendo y conozca el cambio de la vida de Euclides, un joven que venció la adicción y logró transformar su futuro.

La transformación por la fe

“Siendo aun bebe, los médicos le dijeron a mi madre que yo tenía una mala formación en el corazón. Ese dolor duró seis años, entonces los médicos dijeron que debería ser operado, de lo contrario no viviría después de los 18 años.

A lo largo de mi adolescencia, sufrí en mi casa por los conflictos familiares que había.  Mi papá decía que yo no era su hijo, y junto a los insultos y a la violencia física, terminé sometido a esa violencia. Crecí en ese ambiente, con amargura en mi corazón todos los días.

Con 16 años, entré en el mundo de las drogas. Vendía cocaína, heroína, éxtasis. Y siempre dormía con un arma debajo de mi almohada porque tenía miedo de que alguien viniera a matarme en cualquier momento. Para escapar de ese dolor y comenzar una nueva vida, vine a Francia, pero fue peor.

Yo no tenía fuerzas para dejar las drogas. Comencé a meterme en peleas, prostitución y también, en la venta de armas. Poco tiempo después, tuve una relación con una muchacha con quien tuve un hijo, pero no era feliz y mi dolor aumentó más por estar con ella.

Entonces, me involucré con otra persona, que tampoco me hacía feliz. Quedó embarazada y perdió el bebe. En esa época, no sabía qué hacer, estaba perdido, sin encontrar sentido para mi vida. La última muchacha que conocí me dijo que la madre de mi primer hijo me había hecho una brujería para que tuviera hijos solo con ella y con nadie más.

Asustado, busqué la ayuda de un brujo, pero me dijo que no podía liberarme de este mal.  Pero continué en ese lugar y mi vida comenzó a hundirse porque hice un pacto con el diablo, dando mi sangre. Después, empecé a ir a cementerios con frecuencia.

Más tarde, el mal me tomó por completo. La muchacha con la que estaba quedó embarazada, y dio a luz una nena. Un año después mi primo murió, la madre de mi hija me traicionó, perdí el trabajo estable y me quedé con una deuda de 25 mil euros.

Estaba completamente desorientado, y, encima, era atacado por espíritus durante la noche. Ya no soportaba aquella situación. Abandoné a la mama de mi hija porque todavía tenía el dolor de la traición, e intenté matarme varias veces, porque no tenía razón para vivir. Estaba en el fondo del pozo.

Pero por medio de la invitación de una miembro del Centro de Ayuda Espiritual, y sabiendo que recibió la cura de una enfermedad incurable, tomé una actitud y decidí ir. Comencé a hacer las cadenas de oración y me sentía bien en la iglesia, pero cuando estaba afuera, me sentía mal, porque no le había entregado mi vida a Dios, verdaderamente.

Hoy, tengo 31 años y mi vida está completamente en las manos de Dios. Cambié, tengo paz interior, soy feliz y quiero dar más de mí en la obra de Dios. La deuda en euros fue cancelada, las puertas se están abriendo y me convertí en empresario,” dice Euclides Moreira Pereira.