La evolución de la camisa blanca

La evolución de la camisa blanca

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La camisa blanca y básica es un gran comodín en el look del día a día, tanto que es difícil encontrar a alguien que no tenga una. La prenda, insustituible en cualquier armario, transita bien en los looks sencillos, pero no decepciona en las producciones que requieren un toque de glamour.

Simplicidad y reverencia

Quien piense que se trata de una prenda más en el armario se equivoca. Tanto es así, que el objeto ha sido el blanco de una investigación académica. El estudio Camisa blanca: la evolución de un clásico femenino, del encuentro de enseñanza, investigación y extensión de la Facultad Senac Pernambuco, demostró que la camisa blanca, prenda originaria del vestuario masculino, se convirtió en el siglo XX, en un símbolo de elegancia para las mujeres. A lo largo de ese período, la camisa recorrió una larga trayectoria dentro del guardarropa femenino. Pasó de ser la prenda apropiada para el ambiente de trabajo a un clásico adecuado para utilizarla en diversas ocasiones.

La editora de moda de la revista Marie Claire norteamericana, Nina García, escribió en la publicación El Libro Negro del Estilo, que la camisa blanca es esencial en todos los looks. “Nadie sabe quién fue la primera mujer en vestir una camisa masculina, pero es el tipo de persona que me gustaría conocer. Ella comprendió muy bien el apelo de la practicidad y de la total falta de pretensión”, declaró. Para ella, la prenda es un clásico indiscutible. “La camisa blanca resiste al tiempo. Siempre que una joven interesante o un diseñador añade una camisa blanca a su look, recordamos la fuerza que carga esta simplicidad incisiva.”

Línea de tiempo

Muchos señalan a la diseñadora Coco Chanel como la responsable por ubicar a la camisa blanca en la lista de las prendas insustituibles. Para Nina, la actriz Audrey Hepburn fue quien llevó la prenda a otro nivel, ya que la artista utilizaba la camisa como nadie. “En los años 1950, a Audrey le gustaba utilizar camisas con las puntas atadas dando dos vueltas a aquella cinturita de avispa. En 1997, Diane Keaton, al interpretar a Annie Hall en la película Dos extraños amantes vestía camisas de varios talles más grandes que el suyo,y esto se volvió una moda. En 1998, Sharon Stone pisó la alfombra roja usando una pollera lila Vera Wang y una camisa blanca de su marido atada en la parte de atrás con un broche de libélula. No diga que no se impresionó”, comenta la editora.

Carolina Herrera también se rinde a la prenda, declaró en el lanzamiento de la colección White Shirt Collection, en 2006, que la camisa es versátil y señaló posibles combinaciones. “Puede vestirlas con o sin joyas, con jeans, con polleras largas o cortas. Puede ser para un día especial o incluso para el trabajo. Cuando no sé qué ponerme, elijo la camisa blanca.”