La espontaneidad del sacrificio

La espontaneidad del sacrificio

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La Voz de la Fe

Si existe alguna obligación en el sacrificio, esta debe ser exclusivamente por imposición de la propia fe del que ofrenda y no motivada por terceros.

Dios es Espíritu y, podemos decir que el espíritu es como el viento, que no nos permite saber de dónde viene ni para donde va. La fe sobrenatural es la acción del Espíritu de Dios en el interior humano. Su acción impulsa el sacrificio porque es la voz de Dios.

¿Quién es capaz de sacrificar sin sacrificio?

¿Quién ya obtuvo victoria o alcanzó el éxito sin sacrificio?

Y el altar es el único lugar sagrado para sacrificar.

Monte Sinaí, Monte Carmelo, Monte Calvario, Monte de las Olivos, Monte de la Transfiguración, Monte Moriah, Monte Hermon y todos los demás montes bíblicos fueron usados en el pasado como altares naturales en la relación verdadera entre Dios y sus héroes de la fe.

Cada uno de esos hombres tenía un determinado Monte relacionado a su vida:

1. Monte Moriah

Abraham está ligado a este Monte, que también es llamado El Señor Proveerá, porque allí ofreció a su hijo Isaac como sacrificio.

David está ligado al Monte Moriah, porque allí estaba la era de Araúna y fue donde él ofreció los sacrificios que interrumpieron la plaga en Israel. Salomón edificó el Templo del Señor en el Monte Moriah.

2. Monte Sinaí

Moisés está ligado al Monte Sinaí porque allí se rindió al llamado de Dios.

3. Monte Hor

Allí Moisés retiró la vestimenta sacerdotal de Aarón y la colocó en su hijo para sustituirlo y allí él murió y fue sepultado

4. Monte Gerizim

En este Monte, Moisés ordeno que fuese pronunciada la bendición, y en el Monte Ebal, la maldición: “Y cuando el Señor tu Dios te haya introducido en la tierra a la cual vas para tomarla, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim, y la maldición sobre el monte Ebal” (Deutereronomio 11:29).

En el Monte Ebal, Josué edificó un altar al Señor: “Entonces Josué edificó un altar al Señor Dios de Israel en el monte Ebal” (Josué 8:30).

6. Monte Carmelo

El profeta Elías está ligado a los Montes: Carmelo y Sinaí. En el primero, desafió a los profetas de Baal y en el segundo encontró refugio cuando escapó de Jezabel.

El ministerio terreno del Señor Jesús está marcado por los siguientes Montes: los Olivos, la Trasfiguración, de las Bienaventuranzas y, finalmente, Monte Calvario, donde fue sacrificado. El Monte Sión es el lugar donde el Señor Jesús glorificado estuvo con los ciento cuarenta mil:

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente”  Apocalipsis 14:1).

Texto extraído del libro “La voz de la Fe” del obispo Edir Macedo