La cizaña y el trigo

La cizaña y el trigo

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Con el pasar de los 35 años, la Iglesia creció de una forma gloriosa, y todos nosotros, que acompañamos este trabajo, hemos vivido la alegría y satisfacción de ver los graneros de Dios llenos de frutos de las semillas que fueron sembradas con mucho sacrificio y dolor.

Sin embargo, con el pasar de los años, además del trigo, creció también la cizaña. Por ese motivo, es posible observar que la Iglesia Universal sigue los pasos del Señor Jesús en todos los sentidos: en las victorias, en las maravillas, en las persecuciones, en las tribulaciones, en los verdaderos y en los falsos seguidores de Jesús.

El trigo y la cizaña siempre estuvieron presentes entre aquellos que dicen ser de Dios. Pero ¿cómo identificarlos, si son tan parecidos? Aún más en un campo que se extiende por todo el mundo, en el cual encontramos frecuentadores, miembros, obreros, pastores y obispos. ¿Cómo saber quién es quién?

A continuación, algunos “síntomas de la cizaña”:

1- Una de las características más comunes de la cizaña es la hipocresía, la persona no es verdadera, no es auténtica. Las palabras que salen de su boca no corresponden a lo que está en el corazón. “Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.” Mateo 23:28;

2- Humildad: esta palabra no existe en el diccionario de la cizaña. Observe que, si usted tomara en una de sus manos la cizaña, se mantiene recta porque no hay fruto adentro, que pese, y lo haga curvarse. La cizaña siempre se considera mejor que los demás, nada de lo que los demás hacen tiene valor. La cizaña tiene una mirada altiva, es decir, siempre está mirando a los demás de arriba a abajo, el orgullo le es propio, vea la situación del fariseo y del publicano en el libro de Lucas 18:9-14;

3- Es muy común para la cizaña perjudicar al trigo, al punto de torturarlo con calumnias y difamaciones, intentando destruirlo, pero siempre de una manera astuta y camuflada, mostrándose sereno por fuera, pero venenoso por dentro. Semejante a Judas, que durante tres años convivió con Jesús y los discípulos, y ninguno de ellos – excepto nuestro Señor, claro- percibió su verdadera identidad de traidor e hipócrita.

Frutos del Trigo

1- Por otro lado, el trigo tiene como característica propia su autenticidad. Es verdadero, sincero, de una sola palabra, “sí- sí, no- no”. Su vida es un libro abierto, ya que él es transparente en todo. Después de todo, el Espíritu de Dios es quien habita en él, Su luz brilla de tal modo delante de los hombres, que glorifica al Padre celestial en sus actitudes e incluso ilumina a quien está a su alrededor. Mateo 5.14-16;

2- Los frutos del trigo hacen la diferencia respecto a la cizaña, y con el peso de esos frutos, el trigo termina curvándose. Observe que, cuanto más frutos del Espíritu Santo hay en el trigo, más reconoce la grandeza de Dios en su vida, disminuyéndose a cada día. El trigo se ve como un bisturí en las manos de un cirujano. Vea que, en una cirugía exitosa, el paciente siempre dirige sus elogios al médico-cirujano y nunca al bisturí, o a la pinza, o a la tijera que usó, ¿no es verdad? Por eso, el trigo reconoce que necesita estar siempre bien afilado y esterilizado para ser usado por su Creador;

3- Como el Señor Jesús, el trigo fue, es y siempre será perseguido, sea por aquellos que están fuera o dentro, pues, sigue firmemente las huellas de su Señor, Quien ya había previsto eso en Juan 15:18-21.

Volviendo a hablar de la cizaña, esta se muerde de envidia al ver los frutos del trigo llenando los graneros del Reino de nuestro Dios, y entonces se vuelve un aliado del diablo para perseguir e intentar perjudicar al trigo.

Usted ¿es trigo o cizaña? ¿Quién lo sembró en el campo de la fe? Piense en esto.

Dios bendiga a todos.