La Biblia enseña a formar equipos

La Biblia enseña a formar equipos

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Cuando hay una empresa, un líder no puede hacer todo solo. Precisa, necesariamente, contar y apoyarse en el trabajo de sus empleados o compañeros para que el emprendimiento crezca y prospere. Deben ser personas capaces, en las cuales se pueda confiar. La frase “las personas son el activo más importante de la empresa” no es una novedad en el mercado, sino una verdad que prevalece hace mucho tiempo.

Esta es una realidad conocida desde la época bíblica. A pesar de que los héroes de la Biblia no usen la palabra “equipo”, eran maestros en utilizar esta práctica. Ellos no disponían de una infraestructura tecnológica de punta. No había redes de computación y mucho menos empresas virtuales. Y debido a que las condiciones eran rudimentarias, ellos tenían que superarse.

La mayor parte del tiempo vivían en tiendas y sin lugar fijo. La ventaja era que lograban el respeto hacia los recursos humanos, ya que muchas veces, los enemigos saqueaban sus posesiones – ovejas, cabras, ganado y tierras -. Por la necesidad, eran obligados a motivarse entre sí y permanecer juntos para poder vencer.

Cómo motivar al equipo

Al contrario de las tribus saqueadoras contra las que luchaban, ellos valoraban mucho a los individuos. Eran capaces de atraerlos y formar equipos fuertes, donde el deseo individual era subordinado a las necesidades del grupo. Por ejemplo, para liberarse del yugo del faraón, en Egipto, los hebreos se unieron bajo el liderazgo de Moisés.

Había un considerable sacrificio individual al servicio del objetivo general del equipo de alcanzar la Tierra Prometida. Para alcanzar ese objetivo, estaban motivados por la creencia en Dios. Esa certeza los mantuvo firmes, aun con el cambio de liderazgo en las generaciones subsiguientes.

Lecciones de ayer para hoy

Desde los tiempos bíblicos, las personas logran realizar más cuando trabajan cooperativamente. Si bien no usaban exactamente el término “equipo”, los líderes de la Biblia se dieron cuenta de que un grupo es más que la suma de sus partes.

“Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero !!ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.(…) Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.” Eclesiastés 4:9-10;12

Nehemías entendió eso. Montó grupos de hebreos para reconstruir el muro en torno a Jerusalén. Él conocía la importancia y poder de un equipo con fuerzas complementarias para construir y luchar, con un único  propósito: la protección de sus familias y la construcción de una nación.

La lección para el líder moderno es darse cuenta que si los miembros del equipo no se sienten valorados o ven al líder del equipo tomando toda la gloria para sí, mientras que ellos hacen el trabajo duro; las referencias de grupo, como un todo, tienden a quedar vacías.

Un equipo desmotivado no ayuda en el objetivo… El papel del líder es ver que todos en el grupo tienen una función distinta e importante, con habilidades y formaciones diversas. El líder debe observar esas cualidades e incentivar a sus comandados en torno al objetivo.

¡Piense en eso para su proyecto!