La artritis reumatoide afecta a millones de personas

La artritis reumatoide afecta a millones de personas

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La osteofitosis o pico de loro es una dolorosa formación de hueso en las vértebras o articulaciones. Se deben a la presencia de una enfermedad degenerativa como la artrosis o a un exceso de calcificación ósea.

El pico de loro hace que se desgaste el cartílago y al mismo tiempo produce la deformación de la articulación. Se le da ese nombre porque la osteofitosis suele darse con la forma de un pico de loro.

Para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren osteofitosis, se recomienda la actividad física siempre y cuando sea controlada. Se puede practicar natación, gimnasia correctiva o Pilates. Este tipo de ejercicio refuerza los músculos para sostener la columna, flexibilizar los tendones y hacer más sencilla la movilidad.

Esta malformación no tiene cura, porque el cartílago desgastado no puede volver a formarse. Los tratamientos para la osteofitosis son para evitar que la enfermedad progrese y aliviar el dolor del paciente que tendrá que vivir con la enfermedad toda su vida.

“Sentía que se me estaban secando las articulaciones”

La enfermedad de Alicia Ruiz la llevó al extremo de pensar en quitarse la vida. Ella empezó a notar que sus articulaciones se iban deteriorando. El dolor la estaba volviendo loca: “Fui al médico y me dijo que tenía que tomar 9 tipos distintos de medicamentos. El tratamiento iba a ser largo y no me aseguraban que me fuera a curar. Fue muy duro enterarme de la enfermedad porque me había quedado viuda, sin trabajo y con tres chicos a mi cargo”.

La enfermedad seguía avanzando y ella vivía una realidad desesperante, “iba a quedar en silla de ruedas, estaba mal, no podía trabajar, sentía que se me estaban secando las articulaciones, por eso pensé en matarme tirándome debajo del tren”, recordó con lágrimas en los ojos.

Padeció así hasta que conoció la Universal y allí encontró la solución que estaba necesitando: “Llegué a la Iglesia y encontré paz, y participé de la Hoguera Santa y a los quince días la artritis desapareció. Hoy estoy completamente sana gracias al poder de Dios”, afirma sonriendo y agrega “me casé de nuevo, salí de la miseria, Dios cambió mi vida”.

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